miércoles, mayo 21, 2008

El arresto de la dama que no sopló duro

Soy la cobarde que sólo es valiente cuando al lado tiene a un policía pequeño que le dice, dama, bote ese chicle. Policía pequeño con cejas pequeñas y boca igual que me pregunta, dónde (cómo si tal cosa existiera) ha estado, usté, esta noche. Le digo que estaba en la h de estar, pero mi licencia dice que estaba en un lugar que no justifica
(según los expertos) mis intentos de vivir
amparada bajo sombrillas
al sol. Dónde, repite, y le digo, tú, pequeño policía, para qué quieres saber dónde estaba, si no sabes del rastro disconforme de mis plataformas, no sabes que en el semáforo entendía que mi rostro en el retrovisor
no sabe como llenarse
que ve cuerpos que no son
mi cuerpo ni mi nombre
en otros cuerpos sin mi voz
ni mis malas contestaciones
en las entrevistas pueblerinas. ¿Usted
se ha tomado a algún alcohólico? Mira, pequeño, escóltame a mi casa que mi delito
ha sido abrazar toda la noche
a un asesino lleno de música
Tengo motivos para pensar que usted está embriagada, dama. Hágame el favor y bájase del carro. No puedo.
Soy poeta (Y me sale
una carcajada) Le he dicho, dama. Hágame el favor y bájese del carro,
bájese de la tarima,
de paso deshágase de su nuevo recorte,
la voz que ha soltado la hoja
húmeda de su timidez, bájela.
Mire, yo llegué ayer
de un lugar
blanco, blanquísimo,
como toda esta palidez en mi rostro
este canto sin buena voz.
¿Y usté se cree que esto se lo aguantarían allá en los esteits?
Allá tengo otros
poemas a otros amantes
pero ninguno sabe a la reincidencia
torpe de su cuerpo,
la curva maligna de su estirpe.
Aunque abrazados debajo
de las sábanas frías
por culpa de la ventana
rota nos creamos a la intemperie
no hay logros para el orgullo.
ni a quien culpar.
Hay u
na turista mirada de reojo.
Unos buttocks que escriben, menean malabares
con algunos sonidos afinados
mientras les hacen la paja a los pequeños.
Soy un índice estropeado por la mano de otro policía
pequeño, disfrazado, siempre disfrazado.
Ellos, los pequeños, hacen círculo y me acercan la prueba de aliento como un dildo. Sople duro, dama, es mejor. Decido no soplar. Dama, hágame caso.
¿Tienes que usar siempre el vocativo?
Sí, con la boca, sople duro.


* Este poema nunca será leído en público, porque fue grabado en cassette y transmitido a través del megáfono para la noche de "poemas que nunca leerías en público". Gracias a Brian Whitener por interpretar la la voz del policía.

3 comentarios:

  1. Mara es una marvilla tenerte en México. Te quiero.

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  2. me gustó, era como un cuento policial erótico, profundo y al mismo tiempo cómico. Digo yo, no me creás... pero así lo sentí. Me gusta tu poesía Mara.

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  3. ji ji ji, me hubiese encantado estar allí...

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