Mostrando las entradas con la etiqueta José María Lima. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta José María Lima. Mostrar todas las entradas

lunes, noviembre 14, 2011


"Hay una canción capítulo pero está rotao y es inútil decirlao en pedacitos" (sic) a todos los que entienden, ¡¡ya mismo termino el primero!!

Tesis VI
To articulate the past historically does not mean to recognize it “the way it really was” (Ranke). It means to seize hold of a memory as it flashes up at a moment of danger.  
Walter Benjamin

jueves, noviembre 18, 2010

La fauna según José María Lima

el caracol se duerme un día
y no suena más cuando se duerme el mar
y las hormigas se cansan
y los pájaros voltean la cabeza cuando llueve
y abren el ojo que da al cielo


José María Lima
Fragmento de Sobre mi tumba suena un caracol

martes, junio 01, 2010

Me iré quedando solo cuando no haya salidas.
Cuando los trenes murmuren, bajo, un nombre
que no será el mío
porque yo me habré ido
preguntando a cada esquina
por caminos de niebla y plomo.

Fragmento del poema Este frío glacial que me sorprende
José María Lima

miércoles, mayo 06, 2009

La luna sumergida: recuento crítico sobre la poesía de José María Lima

Portada
Especial par En Rojo

Escritores tales como José Emilio González, Lilliana Ramos Collado, Áurea María Sotomayor, Vanesa Droz, Rafael Acevedo y Joserramón Melendes, entre otros, incluyendo al premio Nóbel, Juan Ramón Jiménez, han reconocido y, en el mejor de los casos, han valorado críticamente la obra de Lima.

La importancia de la obra de Lima en el catálogo de la literatura puertorriqueña es irrefutable. Sin embargo, a más de 25 años de la publicación de La sílaba en la piel, no existe un corpus cuantioso de crítica ni de estudios sobre el escritor.

Aun así, es preciso mencionar que las reseñas y artículos en relación con la obra del autor, a manos del puñado de personalidades citadas, contienen material valioso y acercamientos profundos de relevancia para la valoración de la obra de Lima. La mayoría de estos artículos y ensayos fueron escritos en el año de la publicación del texto, o al siguiente.

Parece ser que Vanesa Droz fue quien escribió para El Mundo la primera nota sobre el libro en noviembre de 1982. [i] En la misma, la escritora afirma que la pieza de Lima es “su presentación frontal y coherente” en las letras puertorriqueñas. Como característica del texto, la autora de La cicatriz a medias (Editorial Cultural, 1982) señala que el poemario trasluce una “fecunda relación entre autor y editor”.

En diciembre del mismo año, dos breves estudios selectos se publican en la Isla. “Apuntes sin t(j)erminar” , de Joserramón Melendes, editor del texto, se publica en la revista Reintegro, mientras “Sobre La sílaba en la piel”, de José Emilio González, se divulga en el periódico Claridad. [ii]

El escrito de González es el primero, sin contar los de Melendes, que se detiene a analizar con más profundidad el texto. En éste, González, quien se doctoró en la Universidad de Sorbona, en París, con una tesis sobre la poesía puertorriqueña de 1930 a 1960, escrita originalmente en francés, y que ha sido publicada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña, hace ocho señalamientos críticos de la obra de Lima. Algunos de éstos son: la imagen como componente esencial en la construcción del poema y como microcosmos poético; primacía del recurso poético de la sinécdoque; lo plástico y lo sensorial como atributos del texto; la seriación de imágenes (asimetrismo y desbalance); imágenes como poemas diminutos, y riqueza lingüística. También, el fenecido catedrático subraya las influencias del poeta, mencionando a Vallejo, Neruda, André Bretón, Borges, T. S. Elliot, Julia de Burgos y Roque Dalton, situándolo como escritor influido por la corriente existencialista de Sastre y Camus. Otra anotación relevante en torno al escrito es que su autor supo percibir el motivo del disfraz del mundo esencialmente dramático de Lima.

En el 1983, dos importantes estudios se publican sobre el particular. Las poetas y académicas, Lilliana Ramos Collado y Áurea María Sotomayor, publican sus valoraciones literarias del texto de Lima en revistas de la época.[iii]

Ramos Collado destaca el carácter plástico del texto, comparando su publicación al acto de develar una hermosa estatua. Sumado a esto, concibe la pieza como seis poemarios en uno.

Por otra parte, Sotomayor, quien escribe el texto crítico, Las tácticas de la sorpresa, para su libro de literatura puertorriqueña Hilo de Aracne, redacta un estudio minucioso sobresaliente con relación al poeta y su obra. En el mismo, la autora de La gula de la tinta (Postdata, 1993), señala que La sílaba en la piel es una obra que “vence la epidemia de la desmemoria” y lo describe como el “testimonio poético lúcido” de un vidente, ajedrecista y dibujante.

Además, otra gran aportación de Sotomayor es afirmar que Lima es “el primer poeta puertorriqueño que internaliza la lección vallejiana a nivel estilístico”. La enumeración de los deícticos, las personificaciones, la nominalización de adverbios y adjetivos, los diminutivos de valor afectivo, el uso del apóstrofe, y el estilo diagonal son algunos de los atributos gramático-estilísticos que advierte Sotomayor en la poesía de Lima como consecuencia de la influencia del autor de Trilce (1922).

Desde entonces, han sido pocos los acercamientos a La sílaba en la piel. Durante la década del 90, cabe mencionar la entrevista que le hiciera Rafael Acevedo para este suplemento cultural (Claridad, 1996), en la cual Lima comenta acerca de su estilo: “Entre el significado y el ritmo, cuando hay que sacrificar algo, siempre, casi siempre, sacrifico el significado. Yo sé que queda por ahí y vuelve a aflorar en algún momento, en otro poema”.

Tras la publicación de Rendijas, en el 2001, Jan Martínez, quien fungió como editor de la edición antes mencionada, ha publicado dos escritos: “José María Lima, poeta surrealista” y “Mito, conflicto y utopía en la obra poética de José María Lima”[iv]. También, se ha anunciado la publicación del libro Lógicas del extravío: Anatomía existencial en la obra poética de José María Lima (Ediciones Puerto) de Zoé Jiménez Corretjer, también profesora de la Universidad de Puerto Rico.

Uno de los asuntos más relevantes del quehacer crítico es vincular al poeta con un estilo generacional y/o movimiento literario. Para Melendes, editor del texto de 1982 y, quizás, el estudioso que más conoce sobre Lima, el poeta es:

(…) el mejor dotado para la banguardia entre los nombres polares de Hugo Margenat, Jaime Vélez i Luis Antonio Rosario; con quienes teje ese ilo de Ariadna entre la alta Jenerasión del 30’ licuada su secuela por 20 años de muñosimo, i la dura expresión sesentista que cunde asta nosotros.[v]

Sin embargo, Lima comenta en entrevista con Acevedo: “Yo les daba los poemas a los amigos, pero nunca coincidí con la gente de mi generación, digamos. No conocí a Hugo Margenat, aunque él me llevaba sólo un año. Ni a Jaime Carrero”. Lima se percibe a sí mismo distante de la escena generacional que lo vincula a estos poetas. Por otro lado, para Martínez, Lima es un “gran continuador de la tradición vanguardista, en particular de su modalidad surrealista”, definición que coloca al matemático en una especie de transición literaria, o neo-vanguardia. Sumado a estos criterios, según Sotomayor, fue en la década del 60 que la poesía lírico-social de Lima pudo haber tenido resonancia. Era la época de la revista Guajana (1962), pero esta posibilidad quedó opacada, según la también poeta, por los problemas políticos que, en aquel entonces, tenía el escritor.

Con Lima, se da el interesante fenómeno de una obra poética fragmentada no sólo en contenido sino en vínculos con las tradiciones literarias, lo cual para mí es una cualidad saludable, pues el afán archivista se reduce, en muchos casos, a una práctica de mercado. Sin embargo, en el panorama de la literatura puertorriqueña, me parece que no existe un escritor más afín ideológicamente a los intelectuales caribeños tales como Derek Walcott (1930, Santa Lucía), Aimé Césaire (1913-2008, Martinica) y Frantz Fanon (1925-1961, Martinica) que el poeta José María Lima, como supo atisbar José Emilio González, cuando vinculó a Lima con Sartre y Camus. En conjunto con Césaire, José María Lima crea un discurso que genera un concepto del “ser”, del sujeto anticolonial y un pensamiento crítico sobre la cosificación de las relaciones humanas.

En su ensayo Camus and the French Imperial Resistance[vi], el escritor Edward Said habla de la importancia de la literatura de Camus en relación con la experiencia colonial. Para Said, “Camus is particularly important in the ugly colonial turbulance of France’s twentieth-century decolonizing travail” (172). La obra de Camus, caracterizada por la confrontación existencial, se presta para debates acerca de la cultura y el imperialismo.

En medio de las luchas por decolonizar el fragmentado archipiélago caribeño, el existencialismo fungió como uno de los modelos filosóficos mediante los cuales los intelectuales caribeños se cuestionaron la colonización, así como la expansión imperealista. Como Césaire, Frantz Fanon reflexionó sobre la fragmentación en los procesos poscoloniales de los países caribeños. En su ensayo The Pitfalls of National Consciousness[vii], Fanon también utiliza el concepto de la fragmetación para explicar que, tras el proceso de decolonización, el concepto de nación está lleno de grietas, pues se construye a base de fragmentos.

Otra conexión interesante que se puede trazar entre la obra de José María Lima y la literatura latinoamericana tiene que ver con el perfil del artista interdisciplinario, marxista, escribiendo desde las democracias tempranas en Latinoamérica que van de la mano del neoliberalismo. En el mercado literario de las décadas del 60 y 70 las motivaciones para traducir en los Estados Unidos a los poetas de Europa del Este (Broadsky, Herbert) estaban directamente vinculadas a la ideología occidental predominante (como por ejemplo, la premisa ideologizada de que había que darles voz a los poetas en la Unión Soviética que sufrían “los estragos del socialismo”). En Latinoamérica, puede examinarse un fenómeno opuesto cuando el poder hegemónico promovía diversas campañas anti-socialistas. Pienso en José María Lima, en Puerto Rico, y en Juan Luis Martínez, en Chile (Ver La nueva novela). Desde una perspectiva trasatlántica, Lima puede ser leído también como un intelectual que, como el poeta español Leopoldo María Panero, nos ayuda a pensar la relación entre institución y locura, entre estética y política.


Quiero cerrar este breve recuento crítico con las palabras de Lima, compartidas durante una conversación que tuvimos en el 2005, en relación con el poemario La sílaba en la piel: La casa es la frontera, depositaria de cicatrices, éste es un libro de cosas que le han pasado a uno…es una pared…es una esquela…hay otro que se parece a ese poema (Dispuse las distancias a tiro) …es sobre el laberinto…a ver si lo encuentro…es sobre el laberinto…laberinto asesinado que le tapan todos sus recovecos… porque el poeta quiere vivir el laberinto, pero cuando le matan a uno un laberinto…pues”.

A la memoria del poeta, y su laberinto.



[i] Vanesa Droz, “Ahora: José María Lima”. MPR 14 Nov 1982: 6-B.

[ii] José Emilio González. “Sobre ‘La sílaba en la piel’ de José María Lima”. Claridad. [San Juan, PR] 25-1 Dic 1982: En Rojo 16-17.

[iii] Lilliana Ramos, “Sobre José María Lima, ‘La sílaba en la piel’”. Sin nombre. [San Juan, PR] Julio-sept 1983: 88-91.; Áurea María Sotomayor, “Las tácticas de la sorpresa”, Plural, Revista de Colegios Reginales de la Universidad de Puerto Rico. Enero-Jun. 1983: 217-225

[iv] Jan Martínez, “José María Lima, poeta surrealista”. Revista del Instituto de Cultura. [San Juan, PR] Enero-Jun 2002: 18-25.

--“Mito, conflicto y utopía en la obra poética de José María Lima”. Torre:Revista de la UPR. Abril-Jun. 2002: 167-208.

[v] Lima, Qease, contraportada.

[vi] Edward Said. Culture and Imperialism. Vintage Books. New York, 1994.

[vii] Frantz Fanon. The Wretched of the Earth. Grove Press, NY, 1963.

Nota: El verso ‘La luna sumergida’, en el título, pertenece al poema “Hay un río de claridades acentuadas”.

En: http://claridadpuertorico.com/content/view/403924/32/

viernes, abril 24, 2009

 José María Lima


aférrate al olvido
recordando tus muertos
acércate a la muerte de tus vivos
atisba por los labios
hasta el diente

veo-caso concreto-
José Maria Lima

Esta semana falleció el poeta José María Lima. Mi más sentido pésame a todos, especialmente a los familiares, sus hijos Yeyo y Rosa Lina Lima, su nieta Mariana Lima, y todos los demás allegados.

Adjunto este homenaje escrito por Yara Liceaga y publicado hoy en el Nuevo Día, antes de conocer sobre el deceso.


Acompaño a todos en el dolor ante esta inmensa pérdida,
Mara


24-ABRIL-2009 | YARA LICEAGA
BUSCAPIÉ
José María
Volvía la cadencia entrecortada de su andar mientras de la mano parecía surgirle un carrito como los que usan los niños para la escuela, repleto de libros. Desde la base hasta el mango, sujetados por la clásica cuerda elástica, descansaban páginas y páginas que pronto regresarían a sus dedos, al confort de su rincón predilecto de lectura.

Eso pasaba cada vez que retornaba a actualizar el préstamo a la biblioteca. Verlo acercarse causaba pavor en los estudiantes asistentes que atendían el área de Circulación, que se dispersaban algunos al depósito, otros al baño, otros a la oficina de la Directora y otros a conversar con el público que ya habían atendido, como si una diminuta gota de detergente depositara una nueva claridad abriendo sobre el agua una aureola de grasa.

En el 1997, todavía los enredos en la tecnologización de los servicios bibliotecarios sufrían graves recaídas, y sólo los libros más recientes estaban entrados al sistema con la novedosa pegatina de barras para el ‘scanner’. No estaba todo al alcance de un click.

Era lógico que tanto libro sólo podía manejarlo la preñá, que podía sentarse y, libro por libro, actualizar en el sistema el préstamo entrando el número de profesor, verificando el status, firmando cada tarjeta y ponchando una fecha nueva de entrega.

No bien entró el número de profesor, la criatura en el vientre de la asistente sintió el fogonazo, registrando patadas y brazadas que podían avisarse sobre la camisa. Lima, José María, revelaba la pantalla.

¿Es usted el de “La sílaba en la piel”? preguntó la criatura a través de los labios de la madre, haciéndola recordar lo difícil que había resultado conseguir en forma de libro aquella filigrana que se convertía en poemario no más acariciarla de mirada. Dibujó un delicado autógrafo sobre el aire: tomó todo lo que era y lo depositó sobre sus ojos, grabando a la dura madera de la memoria un carapacho sobre sus hombros. Guardose humildemente.

Madurando su propia dermis, la criatura reconoció lo que fuera de su propio carapacho de carne y líquido amniótico buscara con intensidad: sin flashes, sin grabadoras, sin presentaciones o conversatorios: la palabra en su forma más pura: el escritor.

La autora es escritora.


Otros enlaces

Acevedo, Rafael. “Quiero pistas, Señora, no sea que me asuste” (Entrevista a José María Lima). San Juan: Claridad. 22-28 de noviembre, 1996: 15-17

Martínez, Jan. “José María Lima, poeta surrealista”. Revista del Instituto de Cultura. San Juan, PR: Enero-Jun 2002: 18-25.

Lima, José María. La sílaba en la piel. Río Piedras: Qease, 1982: 13

http://nicolececilia.blogspot.com/search?q=josé+maría+lima

sábado, noviembre 24, 2007

José María Lima
En La sílaba en la piel: 24


Ciudad de las heridas
vuelve atrás esta tu cara de los espantos
milenarios
rescata al polen
dale tu cacharro al estiércol
moja tu índice
que la arena descanse de su sueño
y diga su historieta
al lado del asfalto
o en su ausencia
por un momento asesina
a los asesinos de las furias verticales
a los aniquiladores de la raíz precisa
a los encerradores de los abridores
a los atadores de los manantiales

a los burladores del buen odio.

martes, noviembre 29, 2005

Cuando la muerte acecha

La última vez que vi a Lima, estábamos sentados en el merendero de Sociales en la Universidad de Puerto Rico. Rafa me lo había presentado meses antes. Yo no me había atrevido a buscarlo hasta ese día. Cuando llegué, parecía que me había estado esperando. No se extrañó de verme, y eso que solo nos habíamos visto una vez anterior. Hablamos de algunas cosas, no sé, de los artículos de El Mundo y de lo mucho que me gusta “El cangrejo azul”. Le dije que quería hacer mi tesis sobre la sinécdoque en su obra. Asintió y dijo “si tu dices que eso está ahí...”. Entonces le enseñé mi edición carpeta dura de su libro. Le conté cómo la había conseguido. Él lo tomó en sus manos, abrió el libro en la página 82 y me dijo: “Cuando la muerte acecha…o la vejez…entonces, es un poema que termina con la proposición de que lo último que queda como receptáculo de uno es la piel…es como una explicación de La sílaba en la piel…es de cuando uno va perdiendo todo… cuando la vejez …¿ves?..Aquí habla de la piel…bien bien…yo entiendo que bien poéticamente, léelo completo…y léelo de aquí para abajo, éstos son los peligros que acechan, y ésta es la piel como centinela, ¿ves?…que la piel es como un centinela de uno…una capa…la piel es la última frontera…dispuse las distancias a tiro…¿ves?, las cicatrices son como La sílaba en la piel…la piel es todo eso…usualmente es lo que termina, los que están en cursivas son los que son personales. La casa es la frontera, depositaria de cicatrices, éste es un libro de cosas que le han pasado a uno…es una pared…es una esquela…hay otro que se parece a ése…es sobre el laberinto…a ver si lo encuentro…es sobre el laberinto…laberinto asesinado que le tapan todos sus recovecos… porque el poeta quiere vivir el laberinto, pero cuando le matan a uno un laberinto…pues.”


Enero, 2005. José María Lima, en conversación con Mara Pastor sobre los poemas “Dispuse las distancias a tiro” y “¿Qué trueno maldito de antemano,” de La sílaba en la piel, Qease, 1982.

lunes, octubre 10, 2005

José María Lima, ignoto

José María Lima, poeta, profesor de matemáticas y marxista, nació en Ceiba (n. 1934- ), lugar sobre el cual comenta: “Lo que más me marcó es que mis antepasados (…) eran dueños de los terrenos de Roosevelt Roads, y me los quitaron”[i]. Crece en el núcleo de una familia evangélica, pero se considera ateo. Estudió ciencias naturales y teatro en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, junto a Victoria Espinosa, Elín Ortiz, Jacobo Morales y Luis Rafael Sánchez. Se educó también como artista plástico con el pintor surrealista Eugenio Granell. Dicen que se reunía con artistas tales como Rafael Alberty “El Boquio” y Rafael Trelles, con quienes jugaba a los cadáveres exquisitos, ejercicio que popularizó la escuela de André Bretón. Con firme vocación artística, comienza a inclinarse hacia el cubismo. Sus ilustraciones incluyen “entidades unicelulares, de figuras humanas a medio camino entre la ameba y el protozoario”.[ii] Cabe señalar que, posteriormente, varios de los trabajos realizados durante este periodo pasarían a ilustrar el texto publicado en el 1982, y editado por Joserramón Melendes.

En el 1954, publica sus primeros poemas en la revista Universidad, a cargo de Juan Ramón Jiménez, quien le escribe las líneas que luego fungen como epígrafe al poemario: “José María Lima, es usted un verdadero poeta, y me alegro de haberlo sabido por mí mismo”[iii]. Del 1958 al ‘62, se destaca como prosista del diario El Mundo. Durante esta época, partió para Estados Unidos, donde realizó un año de estudios en arquitectura, otra de sus pasiones, en Harvard, pero se traslada a Berkeley, finalizando estudios de maestría en matemáticas.
Cuando en el 1963 el Gobierno norteamericano prohíbe los viajes a Cuba, la Federación de Estudiantes Cubanos invita a todos los estudiantes norteamericanos que quieran ir, y Lima fue uno de ellos. Uno, entre 57 reclutados en toda la nación. “La cuestión era desafiar la ley”, explica el poeta.[iv]
Regresó a Puerto Rico y, en palabras de Jan Martínez[v], “se hace noticia y disidencia”. A mediados de la década del 60, comienza la persecución política en contra de Lima, documentada por fotoperiodistas de El Mundo, periódico en el cual Lima publicaba literatura regularmente. Víctima de ataques y protestas universitarias por parte de la organización Universitarios Pro Estadidad (UPE), comenta en entrevista con Rafael Acevedo: "Fue una presión tremenda del 63 al 66”[vi].

Activo en recitales de la escena cultural del sesenta, publica con la poeta Ángela María Dávila, su esposa en aquel entonces, el poemario Homenaje al ombligo. Este libro híbrido, con ilustraciones y poemas de ambos escritores, fue una edición muy singular de tan solo 150 ejemplares.

Como pieza casi mítica en los anales de las librerías de segunda mano del país, el texto, que honra la filosofía de Mallarmé relacionada con la noción del libro como pieza artística, marca el estilo que prevalecerá en las publicaciones del escritor.

En la década del 70, Lima se desempeñaba como profesor de matemáticas de la Universidad de Puerto Rico. En 1982, se publica por primera vez el texto que presenta la obra poética de 30 años del autor. Joserramón Melendes se dio a la tarea de editar la obra de José María Lima, inédita durante treinta años. La sílaba en la piel (Qease, Río Piedras) es el producto de este trabajo editorial, con textos y dibujos de Lima de entre las décadas del 50 al 80. En 1996, en entrevista con el periódico Claridad, el poeta afirma ser “maniaco-depresivo, bipolar. Pero no surrealista”, cuando el periodista lo exhorta a que señale “alguna otra cosa vital”. En el 2001, Cuadernos La Torre, de la editorial de la Universidad de Puerto Rico, publica Rendijas, libro que recoge una muestra considerable de la obra de José María Lima, incluyendo sus trabajos más recientes: Poemas de la muerte y Penúltimos poemas. Hoy en día, a la edad de 71 años, José María Lima está retirado y vive con su familia.


[i] Acevedo, Rafael. “Quiero pistas, Señora, no sea que me asuste” (Entrevista a José María Lima). San Juan: Claridad. 22-28 de noviembre, 1996: 15-17
[ii] Martínez, Jan. “José María Lima, poeta surrealista”. Revista del Instituto de Cultura. San Juan, PR: Enero-Jun 2002: 18-25.
[iii] Lima, José María. La sílaba en la piel. Río Piedras: Qease, 1982: 13
[iv] Acevedo, Claridad, 16.
[v] Martínez, Revista ICP, 19.
[vi] Acevedo, Claridad, 16.

Imágenes: Superior derecha, ésta era la foto que acompañaba la columna de Lima en El Mundo; Segunda izquierda, Eugenio Granell, pintura titulada "El poeta llega al sitio del árbol y de la muerte"; Tercera derecha, foto tomada por Casenave, el 10 de septiembre del 1965, durante las protestas entre el frente anticomunista y los opositores; Medio, foto tomada por Eddie Figueroa, con pegatina que dice "Fuera Lima y el comunismo", pegada en alguna calle de Santurce el 26 de enero del 1963; Lima en el 1982, cuando salió su libro "La sílaba en la piel", foto de El Mundo que leía "Devolver a Gloria Borrás".

Nota: Está prohibida la reproducción total o parcial del texto o de las fotografías. Sólo están disponibles para propósitos de la autora.