martes, abril 15, 2008


El Café Seda: Voluntad de forma
En Noctámbulo, edición de colección

i. Hay una sustancia viscosa segregada por la oruga, que cuando entra en contacto con el aire se convierte en hilos manejables de los que se confecciona un tejido valioso y traslúcido. La sustancia viscosa, el hilo y el tejido reciben el nombre de “seda”. Son pocas las palabras que significan la extensión de su proceso, desde el origen hasta el resultado. Origen, proceso y resultado: así este número de colección sobre el espacio sociocultural que se llamó El Café Seda (2004-2008).


ii. El término “seda” viene del latín saeta, lo que nos sugiere una intrínseca voluntad de dirección. ¿Hacia dónde dirigen los espacios como El Café Seda? ¿Qué tipo de ruta trazan? Si nos aferramos nuevamente al síntoma de su nombre, el Seda trazó redes, tejió espacialidades como raíces que desembocan en deslizamientos plurales.


iii. El Café Seda tiene voluntad de forma, tal escultura, porque “Es” cultura. Decir música, teatro, grafiti, danza, poesía, pintura, fotografía, cuento, happening, documental, cine, performance, carece de huella si no se dice en el espacio propicio para el intercambio. Decir arte, como decir antro, lucha, vicios, Caribe, revolución, adquiere sentido, memoria, si se dice con el entramado emocional que ata el tejido Noctámbulo.


Mara Pastor

Editorial del Noctámbulo, en estas fechas en algún local isleño

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