lunes, octubre 02, 2006

Souvenirs: editoriales argentinas (Primera parte)
En Buenos Aires, conseguí muchos libros (obvio) increíbles. La mayoría de éstos, no costosos sino lo contrario. La calidad de las ediciones óptima. Dos son las editoriales que me interesa promocionar para futuros viajeros y ciudadanos del Cono Sur. Sus nombres son: Ediciones Deldiego y Ediciones Vox. Aquí algunos fragmentos y poemas sueltos a manera de guía turística para lectores.

Ediciones Deldiego- Son libritos del tamaño de una mano abierta. Pueden incluir poesía o prosa poética, con portadas de colores, todas distintas. Al final, cada colofón es diferente, lo que la da cualidades fetichistas a los ejemplares. Por ejemplo pueden terminar de este modo:


Imprimatur

Parafern…se comenzó a imprimir el día
24 de agosto de 2000.
Para esta ocasión Diego ofreció una libación,
Escanciándose Fernet genérico
Comprado en un Pantry a la madrugada.

Sic erat in fatis

En: Parafern de Francisco Garamona

Diego es el editor imaginario, que celebra con sus amigos cada publicación porque, según indica, esta colección es “para amigos antología general de la poesía joven argentina”. No sé ustedes (yo no se tú, blogosfera, puedo decir también), pero a mí me encantan esos detalles en los libros, qué les puedo decir.

Peras
De una inagotable lucidez. La lluvia era. Con señales de espinas. Sumergidas las latas en la tierra con un martilleo de piedritas. Leve, salpicaba, corría el agua: una membrana para la sed, o espejo, en que la miel se ha concentrado. Y esas marcas, cicatrices, dentelleos, que la nieve y la sangre destilan. Al fin. Todo tiende hacia el fin. Los bordes. Las orillas. En esa réplica, fluido artificial: faldas de algodón, charcos imantados, nubes de hielo y cromo. Los límites son un abismal cantelleo negro que avanza. Luces desde encajes plásticos. Velas desechas de barca. Momentáneos monstruos en los remolinos. Púas con su lumbre torcida.

José Villa, Cornucopia. Buenos Aires: Ediciones Deldiego, 2001.

JauríaTomo a mi hija
En brazos y corro por la playa
Parte de la jauría

Perseguido entre ladridos

Un perro pequeño
Se entierra en el barro

Dominó Carcajón. ParaisOcéano. Buenos Aires: Ediciones Deldiego, 1998.

Los actores no mueren
se van a los títeres
(fragmento)

Carne radioactiva es el baile final
y el diablo anda suelto por el desierto.
Simón, es tu cruz, allí donde trabajas.
Animales mal preñados se prenden de tu pelo,
perlas de confusión que flotan en el sexo.
¿Te acordás? Como voy yo. Como vos.
La ciudad cambió en este tiempo,
cachos de cebolla de los que trajinan
en el pie de una barraca de día,
tras los vidrios sucios de los anteojos.
En la casa de calma y en la de ruidos,
bajísimo ataúd, vientre alpino, a la altura
de la cabeza de los insectos.
En el desierto Simón, en tus palabras,
eres el albañil de un cuerpo desavenido
de su carne. Yo lo oigo de noche,
el diablo anda suelto, mucho peso
en esta carne de baile. Pero justo vos,
ahora en la casa, papafrita,
yo no te conozco, vade retro espejismo,
espectro. No tengo, paciencia, ni ciencia,
pereza y mentira, bigotes de leche cuaja,
para vos Simón en el desierto de tu nombre,
y en la cantinela de la cantinera,
y en el culo verde de las bestias:
La única palabra que entendí fue sequedad.

Francisco Garamona, Parafern. Buenos Aires: Ediciones Deldiego, 2000.
Mi madre es un pezMi madre nació de un huevo en el río
clavé a mi madre porque nació en el río.
Yo vine de ella. Mi hermano vino de un caballo,
mi madre lo parió cuando era yegua
y a mí cuando pez.

Nadie comió a mi madre cuando era huevo.
Yo la clavé para que no la comieran.

Mi otro hermano está loco y lejos.

Y ella
hermana de caballo, pez y loco,
se embarazó.
Su hijo es de algodón.

Mi padre murió sobre mi madre
pero le nació un caballo, un pez, algodón y un loco.

El otro cae
y se quiebra.
Es carpintero,
corta madera hasta dejarla como el cuerpo.



Melissa Bendersky, Nido de ballena. Buenos Aires: Ediciones Deldiego: 2001.

5 comentarios:

  1. Y dice:

    De tal manera abundan en mi vida
    que he abierto la temporada de caza
    puesto que ya son plaga
    y encima son todas tan lindas e inteligentes
    que son muy dificiles de matar
    y a su vez me da pena hacerlo

    Aviso, Pablo Cruz Aguirre (del poemario Perro negro siempre malo)

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  2. El decir y el vértigo. Panorama de la poesía hispanoamericana reciente

    Quiero dar cuenta del libro El decir y el vértigo. Panorama de la poesía hispanoamericana reciente 1965 - 1979 (México DF: Filodecaballos y CONACULTA FONDA, 2005, 431), selección y prólogo de Rocío Cerón (DF, 1972), Julián Herbert (Acapulco, 1971) y León Plascencia Ñol (Ameca, 1968). En su introducción, los autores entre otros puntos señalan lo siguiente: "Nuestra intención original, quizá algo ingenua, era ofrecer una imagen compacta y a la vez compendiosa de la reciente poesía en lengua española. Este primer enfoque, no tardó en derbordar (por motivos que se detallarán más adelante) nuestras posibilidades de logística, calendario, aparato crítico y presupuesto. Por honestidad para con los lectores, pero sobre todo por fidelidad de lectores ante la poesía, debimos conformarnos con una mira más modesta, a caballo entre la renuncia y el éxito: elaborar un 'panorama de la poesía hispanoamericana reciente', iniciando con los autores nacidos en 1965 -fecha que se repite como bisagra de clausura en casi todos los estudios de las promociones poéticas anteriores- y culminando con los de 1979. Por lo que atañe a la geografía, nos fue dolorosamente preciso prescindir de España, ya que no encontramos ni el material ni la asesoría suficientes para asumir ese espectro crítico de manera meridianamente confiable. Este volumen sólo se ocupa, pues, del español de América" (10-11). Enseguida, los autores describen "en breve nuestra metodología inicial y, alternadamente, algunos de los motivos críticos y logísticos que nos obligaron a modificarla.
    Primero, dividimos nuestra área de trabajo en seis zonas: Centroamérica (El Salvador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Honduras), Susamérica (Colombia, Perú, Paraguay, Bolivia, Venezuela), Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay), Península Ibérica (España), Caribe (Cuba, República Dominicana, Puerto Rico) y América del Norte (México). Enseguida, y con la intención de contar con una observación interna y una mayor cantidad de opinione críticas, invitamos a poetas de todo el continente (originalmente los denominamos 'editores de zona') para que organizaran una pre-selección del material de sus países o regiones.
    Al poco tiempo, sin embargo, nos dimos cuenta de que sería muy difícil lograr un trabajo armónico de esta manera, ya que había países enteros (España es el caso más radical, pero habría que mencionar asimismo a Honduras, Paraguay, Nicaragua, Panamá y Uruguay) donde, o bien no logramos encontrar (aunque seguramente existen y escaparon al muestreo) trabajos que a nuestro juicio fueran imprescindibles para el volumen. Por otro lado, subsistía el riesgo de que, al ser los editores de zona poetas ellos mismos, cayéramos en visiones de grupo o reduccionismos a rajatabla, con la consiguiente renuncia a una observación más amplia y crítica. Finalmente, a menudo nuestras propias indagaciones nos proporcionaron material que difería de lo propuesto por los pre-seleccionadores, y fue ahí donde descubrimos la falla mayor de nuestro método: si éramos nosotros tres quienes nos habíamos metido en esta camisa de once varas, resultaba injusto embarcar en semejante compromiso a otros poetas o críticos hispanoamericanos (que ya bastante hacían con ser talentosos y entusiastas, y que en algunos casos hubieran quedado excluidos del volumen debido a una norma que originalmente nos habíamos impuesto) en aras de un valor tan inasible e inestable como la democracia. Convertimos entoncea a nuestros 'editores de zona' en asesores, y sus nombres aparecen en la página de agradecimientos. Aunque las hipotéticas virtudes de este trabajo hubieran sido inalcansables sin la ayuda de ellos, de antemano apuntamos que toda carencia que haya en él es estricta responsabilidad de quienes firmamos el libro.
    Una vez hecho este ajuste, eliminamos también la noción de 'zonas' y comenzamos a clasificar el material que nos llegaba de una manera más tradicional y simple: decidimos que los poetas aparcieran por orden cronológico, sin importar el país de origen, y cuando había varios nacidos en un mismo año, nos basábamos en el índice alfabético.
    De sobra está decir que el corpus resultó, con todo y ser parcial, desmesurado: no hay documentalista que pueda hacerle frente a la actual tecnología de la información. De inmediato renunciamos a nuestro afán antológico y, para ser consecuentes con la amplitud y diversidad de lo que nos llegaba, optamos por construir un muestrario que consideramos representativo pero más estrecho, tamizado por nuestra crítica.
    La tercera parte del método de selección fue la más desgastante, aunque también la más gozosa: comenzamos a leer a cada uno de los autores en voz alta, en sesiones de varios días que se sucedieron durante meses en Guadalajara y la ciudad de México.
    Mientras tanto, volvimos a contactar con otros poetas de los diversos países para que nos recomendaran a autores de interés. También buscamos por Internet páginas en donde aparecieran textos de los poetas que pertenecían al ciclo generacional que nos ocupaba. En conclusión, leímos cerca de 500 poetas de diversos registros a través de libros, copias fotostáticas, archivos de Internet, correos electrónicos de nuestros asesores y corresponsales, y textos que los autores nos hicieron llegar de propia mano. Fue un trabajo enloquecedor pero gratificante, ya que poco a poco empezó a surgir un rostro o un mapa de lo que se estaba gestando en el continente.
    Este es un panoram de poemas, de registros, de escrituras particulares, más que de autores prestigiados en sus países. Quisimos resaltar, por encima de premios y reconocimientos, al poema en sí mismo. Or esta razón, no hemos querido rendir cuotas nacionales, temáticas, ideológicas, o encaminadas al estudio de género (sin duda hay muchas deudas éticas por saldar en América Latina, y una de ellas es el estricto compromiso con el trabajo honesto).
    De seguro habrá autores que estén ausentes de este libro debido a nuestro desconocimiento, o bien debido a que sus poéticas y nuestra lectura crítica no lograron una empatía más profunda; pero creemos que los que participan en él pueden mostrar que la poesía escrita en español continúa enriqueciéndose.
    Una vez concluida la selección, siguió llegando material de autores nacidos después de 1979, nuestro año de cierre generacional. Por tal motivo, decidimos agregar una addenda con unos cuantos nombres, para mostrar lo que están haciendo los novísimos poetas" (11-13).
    En la página de Agradecimientos se menciona, en primer término, a los asesores regionales (para el caso peruano la persona encargada fue Eithel Zegarra) y, enseguida, a "nuestros amigos", entre ellos Reynaldo Jiménez. Los autores peruanos incluidos son Rodrigo Quijano, Jorge Frisancho, Lizardo Cruzado, Paul Guillén y Renato Gómez. De la Addenda, el autor más joven es el mexicano Luis Eduardo García (homónimo del poeta trujillano), nacido en 1984. Al final del libro se incluye las Fichas de Autores (por países) y las Fuentes Bigliográficas (que comprenden las Fuentes Hemerográficas, Electrónicas y Privadas). Hay también una sección, Posfacios, con textos de Hernán Bravo Varela y Eduardo Milán.
    Este es el apartado que los autores dedican al Perú en su introducción:
    "No se puede hablar de un conjunto de paradigmas que unifiquen la reciente poesía peruana. Lo que sí puede observarse, es una serie de escrituras que entretejen tradición y novedad. Hay especial cuidado por la factura del poema, sea éste escrito en versos medidos o libres, y asimismo hay abundancias en alusiones culturales, ya sean contemporáneas o clásicas: junto a la lectura de griegos y latinos, o junto al soplo de los Siglos de Oro, puede apreciarse en estos jóvenes la presencia de 'malditos' nacionales como Luis Hernández 0 -el poco conocido fuera de las fronteras peruanas- Juan Ojeda.
    Por otra parte, los poetas nacidos hacia finales de los sesenta e inicios de los setenta guardan una particular preocupación por el lenguaje, adiestrándose en lo 'poético' y alejándose, en lo posible, del tono 'coloquial'. El lenguaje es el elemento al que hay que someter, friccionar. Estos jóvenes poetas han dejado atrás el uso de un lenguaje cotidiano (muy frecuentado por peruanos de los setenta y los ochenta) para intentar una distancia crítica y una dicción de corte conceptual y purista. Geografías personales, propias, sin que ello implique que en estos jóvenes autores no se vean las influencias de poetas predecesores de generaciones inmediatas -Antonio Cisneros, Carlos Germán Belli, Rodolfo Hinostroza o Jorge Eduardo Eielson.
    Para los nacidos en los setenta (Paul Guillén, por ejemplo), la revalorización de autores como Martín Adán y José María Eguren es parte esencial de su corpus poético y, en cambio, la presencia de Vallejo se siente atemperada. Se percibe igualmente -a través de guiños, fórmulas, ecos- la herencia de César Moro, lo mismo que la de Emilio Adolfo Westphalen.
    El lector encontrará en esta selección miradas exploratorias que tienen como núcleo el restablecimiento de la poesía en tanto que lugar de generación, de ente fundacional. Poesía de factura cuidada que sin perder de vista su contexto histórico, reflexiona sobre sus raíces locales y nacionales (Rodrigo Quijano), con destreza rítmica e imágenes que apuntan a dilucidar fórmulas culturales (Jorge Frisancho), que percibe en lo inmediato -aves, trazos, tierra- universos cercados que apuntan a la metafísica de lo apocalíptico (Renato Gómez), de expresionismo irónico y humorístico e irreverencia (Lizardo Cruzado), y que transita también por la recuperación de la memoria, la infancia y las causas primeras, en versos lacerantes y ríspidos (Paul Guillén). Una poesía saludable, en modo alguno acomplejada, que ha sabido mirar lo mismo dentro de sus vísceras que a la profundidad poética de otras geografías literarias".

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  3. Recibí en esta misma semana, vía mafia sectaria, Dandy ante el vértigo y Tatú ro´o Metafísico. Buena cosa parece ser la Sarita Cartonera y Yakembo editores. Habrá sido Sarita un amor frustrado de alguno de los editores como dice el mito que fue Eloísa? Cuenta la leyenda que Eloisa Cartonera era la colección dedicada a Eloísa, la amada ingrata(algunos dicen paraguaya algunos dominicana) que nunca se leyó la colección. Pregunto por curiosité. Quién fue el coordinador de la sección caribeña de "el decir y el vértigo"?
    saludos y guarfs cibernautas,

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  4. Mara:
    De pura flojera ya conseguimos el "Alabalacera" y la segunda Secta. Todavía aluciono con los gráficos de final de página de tu libro. Poemas iconográficos a pie y bordes que merecen lectura aparte. Como le digo al Kuru, voy a paso de tortuga leyendo todo (por lo de la tesis). Luego te comentó. Mientras, síguele el ojo incisivo (como tus velas, balas y guerrilleras) a los Jayembo. Son geniales. La cosa se trasquila bien movida e interesante por aquellos lares. A ver si algún día hacemos un melting pot sudamericano-caribeño, a ver que cola de cerdo magnífico sacamos de todo ello.

    saludos desde el cafetín boricua,
    sonia

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  5. Cuando vuelvas a Buenos Aires, deberías ver las ediciones de Mansalva, que si bien no son tan artesanales y ya son más producto-libro, tienen una colección de poesía màs que interesante y buenas selecciones que rescatan autores y textos que estaban en el olvido. Pero la mejor de las tres que nombraste es Vox, sin dudas. También estaban las ediciones artesanales de Belleza y Felicidad, que eran más tipo fanzines. Precios accesibles, autores geniales y todo el indie a un paso de tu mano.

    Bonito blog. Te dejo un saludo desde Buenos Aires.

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