lunes, enero 28, 2008

Homologar nuestra
concentración
no es ninguna ciencia.
Después de todo
Ellos habitaron
el mismo libro
para hoy.

(Entonces llega Laura a hablarnos
de sus poemas. Con
todos esos monstruos
a través de la seda
que en su cuerpo trasluce
carne de madera y tinta. Uno
de esos grabados
que nos apasionan
en los mejores museos)

Tiene que decirnos
que no es ella la que habla
-but it’s all in there- cabe añadir
señalando a la cabeza.

Su sonrisa se desgasta
y como en el poema reposa
de medio lado.
A veces agradece, a veces
afirma su mentón
con lo que la rodea.

Hablan de trazos que no se pueden asir. Cuestionan que esté
la hemorragia

cerca del rasguño.

Qué poco conocen, Laura,
la estéril línea de estas
formas en algunos
sofás, en cualquier pupitre.


No han visto
cómo se teje en voces
eso de lo que siempre
huiste, y la tonada
con que persigues
la mano

que teje.

2 comentarios:

  1. No han visto
    cómo se teje en voces...

    me gustó,

    Ariel

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  2. LoKKa! ¿Qué estás haciendo? ¿Te das cuenta de cómo cambia tu registro? ¿Estás enamorá? Me gustan mucho tus poemas, los de antes también, pero no sé. Creo que le estás tejiendo más volantes a tu vestido de poeta. Un beso,

    Margarita

    ResponderEliminar

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