jueves, enero 22, 2015

Poemas de Ángel Escobar (Guantánamo, 1957- La Habana, 1997).

Epigrama fatal

Quién fuera Isolina Carrillo -
que compuso Dos gardenias,
un bolero que escucha toda América,
y no Ángel Escobar -
que escribió Abuso de confianza -
tuvo que pagar para que lo editaran,
y no lo lee ni su primo más cercano.

Cierto forastero

Aquí en Chile uno se vuelve antipoeta;
pero nunca llega a ser Nicanor Parra-
y nunca, nunca, nunca
tendrá una casa en La Reina.
Ve bustos de Neruda -
pero como tiene que tomar dos buses
para llegar hasta su aburrimiento,
y no tiene dinero, no los compra;
ni tiene, ni tendrá nunca, Cien sonetos de amor
para enamorar a una estudiante,
a una sola, que tenga deficiente en Castellano -:
ella, u otra, a lo mejor no saben si Huidobro
era descendiente del Cid Campeador;
pero seguro sabrán que tenía renta -
y él, nunca, nunca, nunca, pero nunca
tendrá una cosa ni la otra,
y, además, no escribirá Altazor -
lo que no es un detalle.
No verá los piececitos fríos que vio Gabriela Mistral -
ni tendrá el Nobel;
no se comerá tres vaquillas sentado en su leyenda
como Pablo de Rokha –ni sufrirá como él–,
ni tendrá El molino y la higuera, como Jorge Teillier.
Será, y no hay desmedro en ello, será, digo,
siempre un forastero.

La conspiración de los necios

Juntémonos en tu casa el sábado.
Sí: tiremos cualquier cosa a las brasas-
aunque sea un hombre:
sí: volvámonos caníbales -
eso da prestigio y fama -
eso hace que uno deje un trazo
como hace el caracol sobre la tierra -
si es que la Tierra es algo.
No todos podemos ser próceres piadosos.
Juntémonos en tu casa el sábado.
Sí: fumemos bastante; fumemos de todo;
fumémonos el todo: hasta que nos de cáncer -
el cáncer sí que es Creacionista -:
ahora mismo está haciendo que se pudra
la rosa en este problema.

Poblador

Yo vine al mundo de visita
para crear dificultades.
Puede que sea un ángel o un camello.
Tomo una piedra y sé cuál es, entre todos,
mi resguardo. Amo aún el cuchillo
con el que maté a un hombre - lo herí;
pero en mi intención ya lo había matado -
después dos de sus primos, o amigos, o compadres
me mataron a mí; quizá sólo fueron
simples desconocidos, o no: todos los hombres
tienen un parentesco, y todos se conocen;
y ni uno solo es simple.
Tuve una hija a la que tal vez le di el nombre.
En los cines, creí ser mexicano, japonés o italiano.
En la calle fui El Chino. En la infancia,
si es que algo puede llamarse de ese modo,
perdí todos los enlaces posibles con lo real -
fui un huérfano. Me golpearon todo el cuerpo;
pero yo tenía una candela viva. Dormí
en los parques y en el rencor de mis tutores.
Tengo una foto entre uvas caletas donde parece
que soy una persona. No cumplí veinte años.
Amé a más de cien mujeres. Robé en los barrios
altos. Tuve hermanos que padecían su soledad
como si fuera de otros - ahora uno de ellos
me recuerda, con su melancolía desastrosa;
mas yo me aparto de él: puede que haya ido
a la Universidad; pero eso no lo mejora,
y como cree que sigue siendo un hombre
y que está vivo, es un canalla, ruin como tú y como todos.

Cuestiones

No nos quejemos más:
todas las épocas fueron terribles,
todos los tiempos difíciles.
Ahí tenemos un consuelo.
Y, si es que necesitáramos otro -:
que todo vuelva a empezar donde termina
y vuelva a terminar en donde empieza.
Y hay más para el quejoso:
si el tiempo es lineal,
tomémonos el café con azúcar;
si es circular, y todo es el retorno de lo mismo,
tomémonos el café con sacarina,
por si acaso;
o renunciemos al café -
porque los pasos que da Dios, sigiloso,
o Ud., o cualquier otra señora, o señor,
hay quien los lee en las heces,
esos malditos trazos que quedan en las tazas,
cuando uno olvida que los cafetos son de Arabia -
donde impera el Islam, y uno se encuentra
con árabes, por supuesto, que, para peor desgracia,
toman su café bien descafeinado.
Yo no tengo dinero;
pero eso es otra cosa.

El verdugo

El verdugo palpa el cuello de su mujer
y lo encuentra frágil y culpable;
roza el cuello de su hija adolescente
y lo encuentra frágil y culpable.
Se va ante un espejo y ve su cuello
frágil y culpable, indigno de su labor.
Toma todas las monedas que le ha dado
la Usura, el Poder, por el pago de sus gestiones
y se va a ver al sicoanalista, y le paga—
el sicoanalista encuentra su cuello normal;
sin hora y sin después, el verdugo vuelve
a su mandato: destrozar cuellos frágiles
y culpables, para dejarlos sin hora y sin después,
para ponerlos normal como su cuello.

Un poco de antipoesía

Quién fuera Bob Marley
para gustarle a Violeta,
la hija de Lucrecia Brito
que, según Juan, se parece a Michelle Pfeiffer-
aunque Bob Marley sea negro y esté muerto,
y aquí, como en cualquier lugar,
sea más conveniente ser blanco y estar vivo.

Hilo acosa

Hierro al anhelo, al roce de la melancolía. 
Hierro a los ojos que vuelan ante ti
como ninguno. Al pie puesto en la danza,
hierro; y a la mano que no transige ni se cansa, 
hierro - ; a la cabeza, al plexo, al pulso,
hierro: chasquidos, punto, fiera: golpes,
galope, abuso sobre la espalda del deseo - 
herrumbre, pudrición; y a una costumbre,
a un vicio, hierro: dónde poner los párpados - 
zahieren, te meten en el frío procaz, sabacanecucho, 
idiota: vuelta ante ti: hierro al pájaro,
al duende; mutilado de ti, nada te inventa -
hierro que rechina y salpica, mundo ciego -
hierro, azogue, taladro, cercena, perforando
la dicha, el cráneo, el útero-rompiente,
huérfano, desmedido, chiquito: un verbo, un verbo 
para parar la seña, el arquetipo, la forma -
un verbo, una presencia, alguna zarza al fuego, 
granos, una caricia, y no a la harina hierro, no - 
por qué entre hierro e hierro la boca del corazón 
se aterra - : párale, párale; párate, mendaz Imperio, 
fúgate; saca ese atroz punzón de mis entrañas; 
déjame al menos sueño, vigilia: este desierto 
blanco me aniquila, y cuando llego al borde,
al límite - espejismo, sinfín -, tan sólo encuentro 
hierro. Hierro. Hierro.




Ángel Escobar
En El examen no ha terminado. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1999. 

martes, enero 20, 2015

Confluencia: Poetas por Webcam

Esto salió en el 2012, pero se me pasó compartirlo:


"CONFLUENCIA: Poetas por Webcam" es una antología audiovisual de poesía curada por la revista Ping Pong (www.revistapingpong.org) , editada por Claudia López y realizada con el apoyo del Centro Cultural de España de Santo Domingo. Con este proyecto se intenta establecer un vínculo directo entre los poetas seleccionados y el público en general. En ese sentido, el uso doméstico de la webcam sirve de herramienta para crear esa sensación de intimidad entre los espectadores y los poetas; prácticamente el mismo efecto que tienen las palabras de los poemas en los lectores.




-Omar Pimienta "A mitad de los ochenta" Tijuana
-Sol Fantin "Aire" Buenos Aires
-John Jairo Junieles "Hasta el final" Cartagena de Indias
-Jeymer Gamboa "Perchas" Buenos Aires
-Mara Pastor "Conozco a Manuel" Pittsburgh
-John Galan Casanova "Todo bajo control" Bogotá
-Wingston González "Verano fusión a la puerta del cielo" Ciudad de Guatemala
-Luciana Camaño "Mami power" Mar del Plata
-Gabriela Bejerman "Fiesta en la tierra" Mar del Plata
-Homero Pumarol "Popular monday movie" Santo Domingo
-Juan Dicent "Citando a Dostoievski" Nueva York
-Nicole Cecilia Delgado "Asesinatos" Los Angeles
-Xavier Valcarcel "Monólogo del hambre" Puerto Rico
-Luis Chaves "En la foto, bórrame el arco de sudor de la camisa" San José
-Eduardo Saravia "Empresa líder en el ramo solicita" Ciudad de México
-Irina Henríquez "A riesgo de caer" Córdoba (Colombia)
-Mario Puglisi "Subliminal melopea" Jalisco
-Cindy Jimenez "La mujer de Tommaso Landolfi" Bayamón
-Paula Piedra "Apuntes mojados" San José
-Daniel Riera "Mina Clavero" Buenos Aires
-Luis Chacón "Der Paperiene" San José
-Robert Max "A una desconocida" Bogotá
-Lucila Rolón "Extraña la primavera" Buenos Aires
-Josefina Báez "Reina" Nueva York
-Costa sin mar "Final" Ciudad de México

lunes, enero 19, 2015

La extranjera

Yo vengo de ya no encontrarte.
Solo tengo que ver contigo
ausente, en esta ciudadanía coagulada
del mundo que me transpira.

Si todos hubieran conocido
tus lúgubres signos
superpuestos en mi mapa
como dúctiles atlantidas,
tal vez por fin entenderían
ese extraño acento
del silencio en mis labios
herméticos y con tus besos muertos
adentro.

Marta Jazmín García Nieves. En Luz Fugitiva, (Ediciones Callejón, 2014). 

miércoles, enero 07, 2015

Habemus Arcadian Boutique








































Aquí está. Regalo de Reyes. Arcadian Boutique.

Edición a cargo de Carmina Estada, de Punto de Partida, para la Dirección General de Publicaciones de la UNAM.
Ilustraciones de Lorraine Rodríguez.

La presentación en México será el domingo, 1 de marzo, en la Feria del Palacio de Minería, a la 1 pm.

Presentarán Javier Peñalosa y Robin Myers.
Bonita manera de empezar el 2015. :)

domingo, enero 04, 2015

El índice de harina



   “El pan se quema”
David Huerta
Del brazo de Diana Cazadora,
un mapa con miles de crucecitas
que dice “Esto es México”.

La cazadora empuña el arco;
y apunta hacia la multitud que marcha
en víspera de luna nueva,
sin saber que volverá
venados a los hombres del maíz.

Leo mi horóscopo en la tele del metro.
Aries: “Finaliza algo que hayas comenzado”.
¿Qué más termino en este año
en que he dejado hasta el pan?

¿Con qué porosidad
en contra de mi corazón y, aún así,
a favor de mi cuerpo
he de seguir abandonando lo que amo?

Aunque les cante
a los hombres del maíz,
al compasivo hilo que acordona
al contingente en la marcha,

el pan es la mentira.

Hombre del maíz,
qué diferencia hay ya entre la herida
por donde entra la lluvia
y tu dedo índice.

Canto al hombre del maíz
esperando que rebote en algún muro
algún efecto insoportable
que calme a este planeta
cansado de tragarnos.




Publicado originalmente en 80grados.net


miércoles, noviembre 05, 2014

Nos enamoramos de la piel, contemplamos invariablemente sobre nosotros la misma piel en forma de carta estelar. Piel, mirada y cartografía sideral. Luego resulta que la piel no corresponde al cuerpo, quien debe responder por la piel y por la mirada. La serpiente de cristal prosigue, se persigue; ha quedado la piel, que es entonces sombra, flecha sobre la sombra, muro que se hunde sobre la espalda soplada. La serpiente de cristal está ya en otra piel y nosotros tardamos en convencernos de que la piel anterior es ya un papel, de que el papel cae con la elegancia con que se frunce la hoja. Cuando esperábamos la hoja verde, aparece la hoja eléctrica, la morada, la hoja que crece en las espaldas o en las sienes como una cabellera vista desde debajo del agua, como un racimo de peces girando sobre un cristal fijísimo, eterno. Después, piel, sangre del humo. Una mano fuerte aprieta, estran­gula un limón, define una garganta.

José Lezama Lima. Fragmento de "Coloquio con Juan Ramón Jiménez".

viernes, octubre 24, 2014

Dos libros nuevos


Arcadian Boutique. Ciudad de México: Punto de Partida, próximamente 2015.

Incluye poemas de mi segundo (El origen, edición de autor)  y tercer libro (Candada por error, Atarraya Cartonera) e inéditos, incluyendo la serie Far West, con ilustraciones de Lorraine Rodríguez. También incluye muchos poemas que han salido publicados en los últimos años en el blog y que no estaban en ningún libro.

Sal de magnesio. Cuernavaca: Astrolabio, próximamente 2015. 

Es por la sal de magnesio que no escuchamos los sonidos debajo del océano. La sal de magnesio desinflama y cura montón de males. Quise hacer un libro desinflamado, un libro con silencios y distancias como las que produce la sal de magnesio. Además también el libro es un "salir" de magnesio, un salir de una estancia inventada. Este libro tendrá mandalas. 

Periódicos

Y de repente mi nombre anda por El país y en la Revista ñ, en Clarín, hablando de Julia y quitándose las alas. :)

Poesía en femenino y Julia de Burgos.

Lo que las redes han vuelto poesía. 




Algunas buenas noticias. Estoy colaborando con la revista 80grados. Estas fueron mis primeras dos entregas:

Selección de poemas.
Far West.

La primera es una selección de poemas publicados; la otra, algunos inéditos con ilustraciones de la querida y admirada Lorraine Rodríguez.


jueves, octubre 23, 2014

Chikungunya


La cuenca de los ojos no soporta la mirada, ala fiebre, ave marina, mosquito de la destemplanza, no vengas a mí, cáscara amarilla, otra vez, no me cantes canciones de amor que no puedo bailar, cuenca de mis ojos, los gatos en la cama se acomodan en la silueta de lo que no ves, este pensar en si hay que regenerar como rabo de lagartijo.

Los animales se acumulan, aquella vez, el pajarricidio, esta vez el gato pez vomitó una lagartija llena de lombrices, hay cuatro animales en esa oración y sólo es uno, te saco del cuerpo, amor, pero dudo cuando me dices convalece en el jardín de hierba malas.

No iré, ahí no se puede sanar, ahí ya no hay fuego, ni volcanes desde la ventana, ahí ni siquiera estás tú, no estás, murciélago amado, para decirme sana golondrina de la tarde, no me escribas, palabras de náufrago, mientras se hace otro incendio, cuando ya hemos quemado hasta el Ajusco, nada quiere la fiebre de los que se desaman.

Hubo otro calor, después de los relámpagos en la bahía, te hizo expulsar con salpullido el amor, fiebre que brota reptiles de luz indómita del cuerpo, la suerte de no ser cuando se desova.

De niña tardé en pronunciar la palabra murciélago.

viernes, mayo 16, 2014

XXIV 


Love, we must part now: do not let it be 
Calamitous and bitter. In the past 
There has been too much moonlight and self-pity: 
Let us have done with it: for now at last 
Never has sun more boldly paced the sky, 
Never were hearts more eager to be free, 
To kick down worlds, lash forest; you and I 
No longer hold them; we are husks, that see 
The grain going forward to a different use. 

There is regret. Always, there is regret. 
But is better that our lives unloose, 
As two tall ships, wind-mastered, wet with light, 
Break from an estuary with their courses set, 
And waving part, and waving drop from sight. 



XXIV 


Amor, debemos separarnos: que no sea 
terrible ni amargo. En el pasado 
hubo demasiada luz de luna y autocompasión; 
dejemos que esto se acabe: nunca antes el sol 
atravesó el cielo más descaradamente, 
nunca los corazones tuvieron más ganas de ser libres, 
de echar abajo mundos y talar bosques; tú y yo 
ya no los contenemos, somos cáscaras que miran 
cómo el grano se emplea para un uso diferente. 

Hay arrepentimiento. Siempre hay arrepentimiento. 
Pero es mejor que nuestras vidas se desanuden 
como dos veleros llevados por el viento, húmedos de luz, 
que parten del estuario con sus cursos ya fijados, 
y separan las aguas, y se pierden a lo lejos. 


Philip Larkin, del libro The North Ship. 
Traducción de Bruno Cuneo, Cristóbal Joannon y Enrique Winter, en La cabina invisible.

miércoles, abril 02, 2014

Ritos


Cada vez que regreso
A mi país
                               después de un viaje largo
Lo primero que hago
Es preguntar por los que se murieron:
Todo hombre es un héroe
Por el sencillo hecho de morir
Y  los héroes son nuestros maestros

Y en segundo lugar
                                 por los heridos
Sólo después
                                 no antes de cumplir
Este pequeño rito funerario
Me considero con derecho a la vida:
Cierro los ojos para ver mejor
Y canto con rencor
Una canción de comienzos de siglo.

Nicanor Parra, En Canciones rusas

domingo, marzo 09, 2014

“Come, astronomer,/ and tell me your abysses./ That static that smashes/ into our heads every time we mend// a beginning.”
In this collection of twenty deceptively complex and intensely imagined poems, Mara Pastor has built a whole universe of post-futuristic melancholy. These poems, despite their brevity, take on the human condition – love and death – in a world of cosmonauts, scientists, space travel, and post-apocalyptic gloom. They are concerned with the fleeting nature of our time here on earth (and in space), our inability to connect with each other, and also with our fate as a species. The poet Noel Black has rendered this work in an American English so natural and fine that it almost feels inevitable. This is the kind of book you keep in your pocket and your head for a very long time.

Portada de Children of Another Hour.

Poemas de Mara Pastor.
Traducción de Noel Black.

Argos Books, Brooklyn, 2014. 


A la venta AQUI


domingo, enero 26, 2014

Breve sobre Monstruos de la poesía en el Antiguo Museo de la Poesía Contemporánea




Una silla verde estilo Acapulco y un póster con una imagen de una rueda de la fortuna que lee Antiguo Museo de la Poesía Contemporánea señalaban el espacio donde leerían los “Monstruos de la poesía”, convocados por el poeta Inti García Santamaría, el 25 de enero de 2014, en la colonia Narvarte, a las 8 PM.

La lectura, que contó con la participación de los poetas mexicanos Nadia Mondragón, Raciel Quirino y Luis Felipe Fabre y de la poeta argentina Valeria Meiller, comenzó un poco después de las 9 de la noche, cuando el espacio ya contaba con una audiencia atenta y dispersa por los rincones de la sala del Antiguo Museo.

La primera en leer fue la poeta Nadia Mondragón, que leyó unos poemas sobre un viaje a Turquía. “Alguna vez fui a Turquía”, repetía con voz afable y tranquila cadencia. La melodía de su poema se enriquecía de la repetición y aliteración sostenida por la búsqueda de una sensación que conectase canto y trote, hombre y caballo. Turquía era el viaje de unos niños que cantaban y ella solo podía escucharlos aunque no los entendiera, decía. Con un atuendo sobrio de lectora minuciosa y una voz bien entonada, la presencia de Nadia acompasó e inauguró de manera afortunada la noche de poesía.

Tras su lectura, le tocó el turno a Raciel Quirino. De su selección quisiera resaltar el último texto que leyó, un poema largo que narraba un rarísimo viaje atravesado por la historia “verídica”, enfatizó el poeta, de una mujer que escribió textos dictados a través de una tabla de ouija por el ente de Patience, una niña degollada por los pieles rojas. Una casa quemada, la escena frugal de un padre que se aseaba en el baño, la dialéctica fantasmagórica del dictado y el escriba, la sensibilidad espiritista de la niña transmigrada en la tabla y el acercamiento anacrónico de la voz de Raciel, con entonación y presencia algo ocluida, acaso a tono con el lenguaje del inframundo, daban buen cierre a su lectura.

Entonces vino Valeria Meiller, que introdujo su texto con la anécdota de haberlo escrito durante una residencia de escritura en la Patagonia en la que compartió con Inti y con otros poetas. Allí, rodeados de la Pampa y del final del continente, hicieron un libro colectivo del que nos leyó su aportación. En su poema, Valeria conectaba la soledad radical que puede llegar a provocar el campo con la espacialidad de los hospitales. El poema de Valeria contenía una especie de remedio contra la agorafobia al combinar el reverso casual de las dinámicas de espacios salvajes y agonizantes. Las mechas con manteca de un cielo inhóspito, nubes como habitaciones y definiciones defamiliarizadas, un afán de genealogía extraviada en el padre que no es, instancias de diálogo y una experimentada presencia vocal captaron la atención de una audiencia que emitía esos pequeños suspiros o chasquidos de cuando el poema los ha interpelado y sorprendido gratamente.

La lectura cerró con la intervención de Luis Felipe Fabre, quién comenzó con una reflexión, no del todo apologética, sobre por qué no se concibe como un poeta de poemas sino más bien de glosas a poetas y a críticos de poesía. Su poema narraba cómo todos los sorjuanistas llegaban tarde o temprano a la conclusión, ya fuera en una entrada en el cuerpo del texto o en una nota al calce, de que Sor Juana era un monstruo. Había en su poema un buen equilibrio entre poesía, humor y crítica irreverente de la crítica, que reafirmaba eso de que el mejor crítico es el que arriesga con el lenguaje el significado del texto haciéndolo poema. La toma de Sor Juana como monstruo, fénix improbable, criatura alada y deshilachada por la crítica glosaba igualmente a otros monstruos, a decir, sus críticos, que han hecho su pedestal, que han fijado con su lectura y han querido matar, como gladiadores de un novela de caballería, al dragón dentro de Sor Juana.

Hubo en general constancia del poema largo, de la transformación de espacios inciertos en instancias poéticas, hubo apego al texto y al micrófono y una sana brevedad expositiva que hace de cualquier lectura de cuatro poetas una experiencia concisa y fértil. Escuchar por primera vez a estos autores fue una experiencia grata y provocativa que deja, como rastro, la tarea de seguirlos y buscarlos en publicaciones y medios digitales. Sus voces heterogéneas y, sin embargo, acompasadas por el buen nivel de su poesía son buen augurio a mi nueva etapa de poeta caribeña en el dulce exilio defeño. Termino acotando que el Antiguo Museo de la Poesía Contemporánea y su curador Inti García Santamaría prometen un espacio íntimo y doméstico de buena poesía y de exposición monstruosa durante el 2014. Estén pendientes a las próximas fechas.


Valeria, Raciel, Nadia y Luis. Foto de Inti García Santamaría.

lunes, junio 17, 2013

Vientos alisios

 Vientos alisios: muestra de poesía puertorriqueña actual. Edición 179 de la revista Punto de Partida. Selección y presentación de Nicole Delgado y Mara Pastor. Ilustración/collages  Lorraine Rodríguez.

EDITORIAL
Carmina Estrada

DEL ÁRBOL GENEALÓGICO

    Poemas / Manuel Ramos Otero  

VIENTOS ALISIOS 2001-2013
MUESTRA DE POESÍA PUERTORRIQUEÑA ACTUAL

    Presentación / Nicole Cecilia Delgado y Mara Pastor
    Kattia Chico
    José Raúl González, "Gallego"
    Emanuel Bravo
    Urayoán Noel
    Chloé Georas
    José Miguel Curet
    Guillermo Rebollo Gil
    Xavier Valcárcel
    Rubén Ramos
    Yara Liceaga-Rojas
    Margarita Pintado-Burgos

http://www.puntodepartida.unam.mx/
http://www.puntodepartida.unam.mx/images/stories/pdf/pp179.pdf

jueves, mayo 02, 2013

¿Por qué ahora la palabra Kalahari?

¿Por qué ahora la palabra Kalahari?

Ha surgido de pronto, inexplicablemente...
Kalahari, Kalahari, Kalahari.
¿De dónde habrá surgido esta palabra
escondida como un insecto en mi memoria;
picada como una mariposa disecada
en la caja de coleópteros de mi memoria,
y ahora viva, insistiendo, revoloteando ciega
contra la luz ofuscadora del recuerdo?
Kalahari, Kalahari, Kalahari.

¿Por qué ahora la palabra Kalahari?


Fragmento del poema "Kalahari" de Luis Palés Matos en el Tuntún de Pasa y Grifería, 1937.

domingo, abril 21, 2013

 
Ilustración de Juan Carlos Mestre (Agua tinta).

Hay un niño escondido dentro de un bote. Tiene el pelo como el Principito pero ha explotado las pisadas de un puñado de cachorros. Ha hecho llorar a las niñas de los buenos vecindarios. El niño naufraga de todo. Se llena el interior de la barquita con su propia sangre como de la herida de su madre que lo defiende con la boca destrozada. El niño llora la muerte de su hermano y se pregunta la diferencia entre el dolor y el dolor.  En el interior de la barca su capucha es una escafandra que lo sumerge en la profunda luminiscencia de lo vasto. El niño se ve niño siguiendo al hermano a comprar dedos de novia. Calla el niño dentro del bote y suplica porque Sherezada distraiga a todos los periodistas a las afueras del navío encallado. El bote es una tumba. Encierra el calor que percibe el helicóptero con sus ojos infrarrojos como un buitre al acecho. Arrasado por tanto amor y tanto odio, siguiendo el rastro de la sangre del hermano, te imagino niño queriendo morir en la camilla fría de un hospital público custodiada por monstruos marinos.

sábado, enero 19, 2013


Adiós

Le dije que creía en Dios y se asustó. Le dije que había sido
criada en la iglesia protestante.
Ella me preguntó que si ya se me había pasado. “El qué”,
le respondí. “You don’t really believe, right?” Y yo le respondí con un
“hell yeah, I believe”. Me miró como si hubiera visto
al demonio.
Sonreí. Los ateos a veces pecan de cobardes.

India criada en Nueva York. Me hablaba de reencarnación
y hacía círculos con las manos. Descreía de todo.
“Soy un sujeto político”, decía orgullosa. “Soy un sujeto
construido desde la política”, y movía las manos, ya no en
círculos, sino como si estuviera echándose fresco. Yo la miraba
y pensaba en lo bonito de sus ojos tan oscuros, tan llenos de
ceniza, de ruina, de viaje.

Yo quise escandalizarla. Quise hablarle de la vida,
de lo eterno, de la fe, de los granos de mostaza, del odio,
de las guerras, de las plagas, de la poesía, del mar, del mar,
del mar.

Ella se levantó entre enojado y decepcionada. Se llevó
el refresco que se estaba tomando en la mano, y me dijo que
adiós.

Adiós.

Yo la vi, hermosa y marrón, dispuesta a seguir descreyendo.
De mí y de todos.
Fue ahí cuando la quise mucho.
Sus piernas eran dos hilos que hacían temblar el universo.

Me quedé sola, mirándola mientras se iba.
Repitiendo con necedad la palabra
Mar.



Ficción de Venado, Margarita Pintado.
La secta de los perros, 2012.