Mostrando las entradas con la etiqueta poemas 2007. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta poemas 2007. Mostrar todas las entradas

sábado, abril 26, 2008


Su espiral detonado



rapa-rapatuprakatas- shobo,
shobolatuprash-tubera,
bera, turacuatash



Sus orillas,
todas sus cadencias desubicadas,

todas las costuras
tatuadas
con henna
saben al origen de alguna melodía,
sin duda,
lo sabemos por el ruido
de la lluvia en el zinc
y otras azúcares.

un pequeño párpado
guiñó
tu obertura de rumores riopedrense
para humedecer finales
desde antes de las puertas.
dentro de los carros. desde el principio
partidas. repiques.
escaleras. chubascos.

sé que las baquetas
alimentan al aire
con el hambre
de los platos, y que asimismo
se mecen
los rincones con el eco
y hacen fogata
los latidos
al escucharte,

aguacero
que preludias besos nudados,
cuando besar es también
la ventaja de la marea en la noche,
la excusa de la esquina, su acurruque.

algunas escobillas siestan,
ésas que cobijan
la piel de los sonidos ínfimos
(diles que barrer te relaja
y que limpiar la superficie de la huella
es parte del espiral detonado,
sus raíces húmedas debajo de la tierra).

los parabrisas dañados en medio
de un delivio

no dije diluvio ni delirio,
a veces no redundan.

no es casualidad el acertijo
al soltar el alfabeto
si todo es música en una sola palabra
con tus letras abiertas
de pan en pan.
sonoras, redondas con cálidos
retumbes silabares.

miércoles, diciembre 19, 2007

yo preferiría
haber perdonado
a todos una vez

y que ellos

me hubieran perdonado
una vez.

sé que entonces
algo sería más justo.

pero el tiempo
no deja que nada
sea justo sino salado.

y siempre el ruido
detrás de la ventana
supera sus pasos.

el espejo no se cansa
de reflejar las llaves
que en el espejo no son.
y las llaves de chiste
están encima de un mapa.
el teléfono se siente menos
oído cuando duerme
al lado del mechero.
y a éste último le tengo
tantos nombres
que de verdad no importan
los sinónimos si todos

encienden tantos ventanales.

miércoles, diciembre 12, 2007

Chuviar verdezas

Regar no arropa
lo que debe
agradecer la planta
si la riegas.


Planta no parece
la manera adecuada
de nombrar todo
el verde de las hojas.

Ella es noble,
digo cuando la ven
con cada uno
de sus vórtices
reclamando pasiva
su circunferencia.

Digamos que aguar
ha sido nombrada
en otro lugar
y su actitud tampoco
es lo que dice.

Algo así como rociar
pero más fuerte,
porque es mucha
el agua que le echo.

Qué maroma
inventarse un verbo,
que haga justicia
a su accidente.

Aguacerar la tomarán
los cielos en su nombre.

Percibo una acción
líquida, que no liquide,
justa y que no ahogue.

Difícil alumbrar
en el agua.

jueves, diciembre 06, 2007

aún así de repente algún
qué tiempo hará en Michigan
u minúscula


querida u, el tiempo en michigan son los grises
cenizos blancuscos pasteles neutros
todos moradores del hemisferio de los sinhojas.
el sol cae a las 18 horas y es cuando


con el café arreglo la blancura de la página.
comienzo a producir sonidos con los que a veces
no me encuentro y a veces me dan ganas de abrazarlos
a veces se me aparecen en las películas
en la nata de la materia.

aún así de repente algún azul me lleva
(con cierto ruido de construcción
a sus espaldas) a algunos lares igualmente secos
pero cálidos en donde huele a tierra también seca
casi polvo estiércol y tal vez cerveza.


aquí también voy a bares anacrónicos
en donde igual te encuentras con alguna
janis joplin punk de los 80 gótico salsero
argentino rumana gringo chilena españoles
todos en busca de una copa antes de las 2 a.m.
y una bailadita con música soul.


está mejor este invierno que los otros
porque ayer me dio con salir a las doce de la noche
caminando hasta el bar de la otra estrofa.


la nieve es leve constante y acaricia las aceras
o se derrite en éstas inundando las pisadas
de esa sensación que como sabemos en ciertos
contextos resulta agradable búsqueda.

viernes, noviembre 23, 2007

el lenguaje
calcula con rareza
cuando se trata de lunares.
como por ejemplo,

si te quita un lunar
y otro nuevo sale
en el mismo lugar
-en la cicatriz amorfa-
te dice que salió
de nuevo el lunar.

no es el mismo
lunar, no puede ser
el mismo lunar,

si algunas vocales
-como cráteres-los separan.
deambulo sobre el mismo ojo
porque tiene orillas en distintas regiones:
el "como" es un tropiezo, puente
que desemboca en un hades inventado.

por eso algunas palabras se suicidan
(algunas se lanzan) como peces beta
en una pecera demasiado limpia.

quiero apalabrar un rastro
un resto un fósil un escalón
que solo fractura las certezas
y los consensos con relación
al matiz de los abrazos. amenaza
constante del pliegue el simulacro
la comida en los mercados las llantas los cactus
las arenas las nieves las arañas y sobre todo
los hormigueros como música, sobre todo eso.
Yo nunca había querido escucharme
Era la parte que hacía bastante a la mala
No saber mi voz
No saberme con mi voz
No saber al verso ahí titubeante

cobrando vida en la o boquiabierta
(Como prisionero en mandarín, ese símbolo que sólo se explica)

Yo solté el papel y fue soltarme las muñecas
los ojos

los lagrimales las pupilas las pestañas los párpados
y los del otro ojo en ese mismo orden lagrimales
pupilas párpados pestañas
fue también soltarte tus párpados pestañas pupilas pupilas
fue también llamarte en la madrugada

a leerte con mis párpados a leerte con los párpados
de otros párpados (y pupilas) a leerte (sin papel)

viernes, octubre 12, 2007

Quizá sin darnos cuenta
evitamos las fotos juntos.
Yo vi que fue el periódico
(y no la cerveza)
lo que tiramos por la ventana.

Y hubo varias miradas
de complicidad
en el mismo momento
aunque las miradas
son siempre un devenir.

Cuando salí, te perdiste
en las tomas que acababan
de pasar junto a nosotros
y sonreíste, porque volví

inmediatamente a escena.

martes, octubre 02, 2007


(La que va a Chicago sabe

que la voz en el paréntesis

es la voz sin la voz)


En el camino, otra persona aparece cerca del final del segundo tramo pero nada pasa. A veces ella escribe con las ventanas de la casa abiertas y piensa que alguien la mira desde una ventana en la cual nunca ve a nadie. A veces piensa en esa ventana como en el futuro. Quiere ver si entiende qué significa ese uso tan repetido otro después de los sustantivos. –No le importan tanto los finales como las líneas que los atraviesan.-Ella no lo entiende. No cree que los otros lo entiendan.

Cuando se fueron las chicas


Llevábamos el futuro
junto al bolso del mate.

Nada hay como escribir
una palabra con su orden.

Ni como pronunciarla
con la blusa perfecta. La ventana
que nos conduce a los ceniceros,
los ceniceros que duermen
a la intemperie. Todos
los muebles que caben
en una casa como un párrafo.

Vimos algunas cigarras muertas.
Murieron antes de unirse
al coro de septiembre. Una estaba
en medio del camino y la otra
en una escalera.

Los abanicos solo estuvieron
apagados lo que tardan dos voces

en agacharse.

(agosto, 2007)

lunes, septiembre 10, 2007




Aquella foto en blanco y negro
Emma posó con su vestido
negro de lentejuelas

-maquillada y con cancanes-
al lado del televisor.

Nadie le dijo entonces
que el futuro sería
la batita de casa
el ruido de las noticias.

Sólo eso.
El primer televisor, Manatí, PR. 1954
Foto tomada por Luis A. Rodríguez

viernes, agosto 10, 2007

Cuando la muerte acecha

Qué importa que el cementerio de San Juan esté al lado de La Perla y el de Manatí a orillas de la playa. Qué importa si no te mueres al lado de tus muertos. Qué importa dónde mueres. Qué importa si te tiras de un edificio. Qué diferencia hace si te tiran. Qué diferencia hace si te tiran y estás en Nueva York. Qué hubiera pasado de haber estado en La Habana. Qué importa si mueres de olvido. Qué diferencia hace si mueres en el olvido. Qué diferencia hace si mueres en el mar. Qué diferencia hace cómo mueres. Qué importa si de tanto luto ya no mueres. Qué importa que todos te sustituyan, si las efigies son pura crueldad. Que unos mueren mientras viven, que otros mueren dormidos, que otros mueren con sus muertos, que todos mueren cuando los matan, que todos se mueren, que otros matan cuando mueren.

lunes, julio 23, 2007

este aguacero fue
hace poco y ya se evaporó



llueve y supongo que llueve también
en la cercana orilla del sur
donde nos conocimos
supongo que llueve y que las gotas
infartan los planes huidizos de lola
que estuvo todo el fin de semana
tramando lo que haría si tu no regresabas
porque ella, como nosotras,
sabe de las partidas lo mismo
que de los recibimientos.

llueve, natalia, o parece que va a llover,
y el condicional no remeda
que estuviste aquí
como cuando pasa flotando
una espora que se quiere atrapar
pero que huye como una felina mansa.

tu salida fue tranquila, nos hicimos sándwiches
y fumamos un poquito
como si la cotidianidad
remplazara los sudores que nos reservamos
en mi caso, esperando una ocasión
menos dramática, en el tuyo
aseverando el estado de la razón sobre la de los cuerpos sin relato.

domingo, julio 22, 2007

Me inventé una teoría para no decir tu nombre y me arrepentí inmediatamente

En esa casa, las camas se multiplicaban
como avenidas.

La casa de los armarios
infinitos era redonda,
aunque no lo parecía.
En las esquinas,
los zapatos hacían
fogatas para recuperar la vejez
de los rincones.

Los rincones que roen
a coro con la singer.

La singer lo ocupaba todo.
Desde la superficie de los muebles,
hasta los interiores de los dedales.
Era como dormir en una casa redonda
de retazos.
Y así es como es ciertamente.

Las tazas
El libro verde
Los placemats
Ya hasta los matorrales
me hablaron.

Y dudo que las hojas de recao te sobrevivan.

lunes, abril 16, 2007

En boca tuya

Me gusta cuando callas
Pablo Neruda


Será la boca tuya
Será el laberinto ténue de tu boca
Serán las bembas
Posarme ampliada en esa carnosidad
de azucenas en la tarde

Será la colección de vudús de juguete
El peluche del conejo muerto
Más vudús, la morbosidad
tierna de tu boca

Cómo haces, me dices:
haces como estas travesuras
oscuras que me invento

Para qué mi boca



Todas las aceitunas

Él me dice, quisiera regalarte todas las aceitunas. Yo lo miro en silencio, con la candidez de una niña a quien le prometen mojarse en el aguacero cálido, como aquellos días en que todo era correr patines, bañarse en la lluvia. Ya no quiero aceitunas. Quiero la certeza para apalabrar ahoras. Quiero que el intérprete sepa la lengua original. Él no la sabe y no lo culpo. Esas cosas se intuyen, no como el sudor que ya no se sabe a quién le pertenece, que ya no se sabe de quién es. Eres hermosa, me dice, al verme suya en el espejo. Esa que miras no soy yo, pienso, cuando dices “te ves” como si fuese divisar un oasis en algún desierto que nunca imaginamos. Busco la certeza que apalabra. Certeza estraviada. Desvío de espejos. Él me mira encima suyo, donde mi espalda se ha vuelto lumbre remota. Veo una lágrima deambular la mejilla y cierro los ojos, para que no nos perturbe, aunque eso no impida que la lágrima baje y se deslice por el lóbulo de su oreja, atraviese la yugular del cuello y yo me la tome.






Serie "Espejo de volutas 6", 2007

domingo, abril 15, 2007

La puerta azul

Me voy hacia alguna parte pronto. No sé lo que me espera. A quién conoceré. A quien no (esto suele ser igual de importante). Me voy hacia. Es todo lo que sé. Hacia la puerta azul. Aquella que retraté algún día que no vaticinaba. Y me despido del afuera con los pulmones recogidos en su caparazón. Tranquilos. Un hombre pasaba cuando menos la puerta lo esperaba. No la tocó. Siguió su rumbo (si llevaba alguno-esto tampoco suele suceder) y ella se quedó allí recordando lo que pudo haber pasado si se detenía y reposaba su codo en el umbral.
Pittsburgh, 2007