lunes, noviembre 01, 2010
domingo, octubre 31, 2010
Atarraya en FIL Guayaquil, Ecuador


Cuenta Nicole Cecilia Delgado: "El taller cartonero en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil fue todo un éxito. Los participantes confeccionaron sus copias de Sin cabeza (Yarisa Colón), ADN Digital (Yaxky Melchy), LSD (Héctor Hernández Montesinos), Candada por error (Mara Pastor) e Imago (Néstor Barreto). 50 libros de Atarraya Cartonera circulan entre los lectores de la ciudad de Guayaquil".
jueves, septiembre 30, 2010
El baterista que me invitó a Saturno
En estos días escribí un texto para un querido amigo músico, el baterista Henry Cole. Esto me alegra bastante porque Henry es un virtuoso que parece haber llegado de Saturno, como sugiere un artículo recientemente publicado en El Nuevo Día sobre su trayectoria musical. Para describir su personalidad les diría que Henry es perspicaz como el duende de Oberón de Sueño de una noche de verano y sabio como el mejor aprendiz de Yoda el de Star Wars. Quizás por eso el texto es algo así como el sueño de un astronauta que duerme en el alma de una poeta. Comparto acá un fragmento del texto: "Qué el astronauta/ de mi alma/ regrese a cantarte/ como olas eléctricas/ como cigarras solas/ como mameyes fríos/ como muela renaciente". Ahora imaginen un fondo de violines seguido de un masacote épico tropical galáctico. Tengo muchas ganas de escuchar la versión final. Para saber más sobre el trabajo de este músico puertorriqueño del área oeste radicado en el tránsito continuo entre Nueva York y el mundo, los invito a que naveguen estos enlaces:
Su página en MySpace
Su página en Youtube
Un artículo reciente en El Nuevo día, "El baterista que llegó de Saturno"
jueves, septiembre 09, 2010
En "Poema al astro de luz memorial" de Macedonio Fernández
Todavía no poeta, no soy poeta, no hay poeta, pues de eso no se sabe. Hasta ahora, pues, sólo vivimos.
martes, agosto 31, 2010
Artaud en fragmentos de "El claro Abelardo"
¡Qué cosa más dulce, el coito! Incluso humano, incluso aprovechando el cuerpo de la mujer, ¡qué voluptuosidad seráfica y cercana! El cielo al alcance de la tierra, no tan bello como la tierra. Un paraíso encastrado en sus uñas.
...
Qué claro es el coito, qué claro el pecado. Tan claro. Qué gérmenes, qué dulces esas flores con el sexo extasiado, qué voraces las cabezas del placer, como el placer derrama sus adormideras de sonidos, sus adormideras de día, y de música, al vuelo, como un arrancamiento magnético de aves. El placer forma una música filosa y mística sobre el filo de un sueño afilado. ¡Oh! ¡Ese sueño donde el amor consciente en abrir sus ojos una vez más! Sí, Eloísa, en ti marcho con toda mi filosofía, en ti abandono los ornamentos, y en su lugar te doy los hombres, cuyo espíritu tiembla y resplandece en ti. Qué el espíritu se admire, puesto que la mujer finalmente admira a Abelardo. Deja surgir esa espuma de radiantes y profundas paredes. Los árboles. La vegetación de Atila.
...
Abelardo se cortó las manos. En adelante qué sinfonía iguala ese atroz beso de papel.
porque Mauro/ se iba quedando ciega;/como una uva/entre la niebla/de todos los motivos ornamentales//en la quietud del apagamiento/dos floreros color entero y elemental/Una desolladura/una salamandra que estuvo mirándonos/ gotitas de luz negra/del follaje de una ventana// torcida/ que había recriado una piel de tiempo/ coloquios:/ un diente/ una raedura/ una abeja que entró sin fijarse
Fragmentos sobre Mauro
Fragmentos sobre Mauro
domingo, agosto 22, 2010
Un día con Leopoldo María Panero
Mientras empaco encuentro joyería rota, música, dibujos. Encontré canciones de Carlos Ann y Bunbury con poemas de Leopoldo María Panero. Creo que Leopoldo se aburrió un poco con los músicos. No lo culpo. Las canciones les quedaron muy bien, pero en la conversación se quedan un poco pasmados, hasta que Leopoldo le dice a Carlos Ann que está pletórico de vida.
miércoles, julio 28, 2010
Si por alguna razón extraña
Si por alguna razón extraña, digamos, después de un mes en el camino danzando de lugar en lugar, digamos, en ruta aleatoriamente morisca y árabe, habiendo ido de Sevilla a Cádiz, de Cádiz a Granada, de Granada a Gibraltar, de Gibraltar a Tanger, a Chefchaouen, a Fez, a Casablanca; si acaso y sin motivo aparente, es decir, digamos, gracias un poco al azar y un poco a algo cercano a lo que tú quieres, desembocas en el centro mismo de Marrakech, sí, en la plaza más grande del África desde que a alguien se le ocurrió llamar plazas a las plazas, no titubees un solo segundo ante el trajín, no pares ante las carrozas ni los caballos que las arrastran, no te intimides ante los mercaderes caminantes ni te dobles por los gritos provenientes de los puestos, no te detengas ante las motos desenfrenadas o los taxis, esos Mercedes Benz blancos del setenta con siete personas a bordo y una haciendo la parada a alta velocidad, no te interiorices, no tropieces encima de las mujeres que hacen tatuajes de jena en dos minutos, no te inmutes ante las luces interminables ni el olor de los puestos de comida, el olor del ámbar en la piel, las esencias, el humo, el regateo, las serpientes encantadas, las llamas de los malabaristas argelinos, las espadas tunecinas, los trajes bereber teñidos del polvo del Sahara Occidental y el Gran Atlas, los cuarenta y cuatro grados de las diez de la noche y el aire quemante que da vueltas, no preguntes cómo es que las burcas negras han sido vestidas todos los días en ese cuadrángulo desde el setecientos después de cristo. Deja que las miles de personas que te rodean te hagan compañía, deja que el canto de la mezquita adormezca tu inquietud. Porque nadie sabe bien a bien qué pasaría si te detienes una sola vez antes de dar el paso para no ser atropellado, pero la probabilidad se inclina a que causes un accidente, un accidente fundamental, el más fundamental de los accidentes desde que a alguien se le ocurrió llamar accidentes a los accidentes; empezarías por tirar a ese motociclista que partía sin más el centro de la plaza en diagonal, a ello le seguiría un caballo caído por su peso incontrolable, ese peso que catapultaría un carruaje haciendo volar a tres tripulantes, cada uno aterrizando sobre las mujeres que tatúan en jena, y ya con éstas mujeres enojadas y el grueso de la gente cayendo al suelo en reacción en cadena (las espadas clavándose en los vientres, las llamas ardiendo en las ropas, las burcas arrebatadas a sus cuerpos, las serpientes rabiosas por el desencanto) todo sería muy claro: de un momento a otro los mercaderes partirían a fundar otras plazas esquivando los miles en el suelo; o más, quizá (como en los más delirantes pronósticos ante el lanzamiento del Gran Colisionador de Hadrones –el más grande acelerador de partículas que ha visto el universo–) por fin el tiempo comience a andar en dirección contraria y veas pasar días años y siglos ante tus ojos impávidos hasta llegar a ese momento en que a alguien se le ocurrió llamar plazas a las plazas; o más, quizá el accidente sea todavía más fundamental y sigas corriendo hacia el origen incierto de todas las cosas y veas la involución del ser humano y de la vida, el África deformándose en la Pangea, la Tierra volviendo a la Nebulosa Protosolar como meteorito estallado, la Vía Láctea fusionándose en una masa aglutinadora de galaxias hasta el pasado primero; o más, ¿qué más si siguieras en este accidente por las eternidades sólo por parar un segundo a permitir, según tu entender errado, el paso de un par de dromedarios? No. Si por alguna razón extraña te encuentras en la plaza Djemaa el Fna de Marrakech, en el corazón del Imperio Marruecos desde su primera dinastía, piérdete en su ritmo como si ninguna de tus cosas estuviera en tus manos nunca más, deja que la plaza gire sobre sí y olvídate de ti, olvídate de todo, haz un gran despojo, deja que los miles, así sin más nada, te hagan compañía. Tanto siempre ha dependido de ello, eso que los griegos solían llamar logos, el orden, el único orden, el del esquema mayor, un orden de extensión universal con el que ni tú, ni yo, ni ningún otro caminante debe interferir jamás. Porque todo lo que ha sucedido y sucederá en Djemaa el Fna es una cosa de suerte y azar que, por más inconcebible que te parezca, no puede acontecer de otro modo.
Texto, Moisés Vaca
Fotos, Moisés Vaca y Mara Pastor
Sevilla
Cádiz
Granada
Gibraltar
Tanger
Fez
Casablanca
Marrakech
viernes, julio 02, 2010
viernes, junio 25, 2010
Hubo luz que trajo
por hueso una almendra amarga.
Voz que por sonido,
el fleco de la lluvia
cortado por un hacha.
Alma que por cuerpo,
la funda de aire
de una doble espada.
Venas que por sangre,
yel de mirra y retama.
Cuerpo que por alma,
vacío, nada.
Los ángeles mohosos, Rafael Alberti.
por hueso una almendra amarga.
Voz que por sonido,
el fleco de la lluvia
cortado por un hacha.
Alma que por cuerpo,
la funda de aire
de una doble espada.
Venas que por sangre,
yel de mirra y retama.
Cuerpo que por alma,
vacío, nada.
Los ángeles mohosos, Rafael Alberti.
Este poema está en uno de mis libros favoritos desde hace muchos años,
especialmente su edición ilustrada con claroscuros.
especialmente su edición ilustrada con claroscuros.
jueves, junio 24, 2010
Se ensamblan cosas en estos días. Las palabras de agosto. La casa de septiembre. No me doy cuenta de las que atravieso. Sueño con el futuro. Anoche estábamos en Marruecos. Disfruto del trabajo, de las tantas cosas. Disfruto de algunas palabras en mi boca: bisagra, cielo, episteme. Disfruto acercarlas. Resonancias: cuerpo extraño en el ojo mientras corría bicicleta de camino hacia mi trabajo, mal de Moctezuma fuera de geografía. Ayer sentí un terremoto y escuché la sirena de tornados durante una tormenta. Sus relámpagos eran diagonales. Ayer no ladraron los perros durante la tormenta. Sólo nos seguían como el viento del tornado seguía su espiral. Hoy enseñé a Laura a correr bicicleta. Nos ayudó un muchacho que jugaba baloncesto. Nunca había visto el sol tan anaranjado. Como una toronja picada a la mitad.
"Por ahí hay rumores
de que tu eres
la suerte de to's los colores"
de que tu eres
la suerte de to's los colores"
De verdad, bonito trabajo el del director de este documental. La experiencia colectiva de Calle 13, multitud en el malecón de la Habana, Cuba. Una de las escenas al comienzo con las olas rompiendo detrás del público. Hermosa. Las voces de la gente. Las tribus urbanas punk adolescentes. Ileana, dramatizada y encorbatándose. Los otros músicos y sus voces.
miércoles, junio 16, 2010
Un amigo me comentó que el color de la tipografía en algunas entradas archivadas no dejaba que se leyeran algunos textos. Esto pasa porque el blog ha tenido muchos colores base y en ese pasado los textos eran legibles. En vez de cambiar el color de las entradas, pensé que era más fácil darle otro color como base. Me gustó el gris.
martes, junio 08, 2010
martes, junio 01, 2010
lunes, mayo 31, 2010

El pueblo al que iba su grupo de poetas canceló a última hora. Rebeca fue reintegrada a la distribución aleatoria del grupo que me habían asignado. Desde entonces sé que es en la parte no pleneada de los festivales de poesía que ocurren los verdaderos encuentros. Así conocí a Rebeca Yanke (Bilbao, 1978) en México hace tres años y desde entonces nos hemos vuelto a encontrar en tres lugares: Madrid, Ann Arbor y Barcelona.
Su poemario, Infinitos corpúsculos (Colección Puerta del Mar, 2010), acaba de ser publicado en España. Es un libro que compila poemas que había tenido el gusto de leer en el blog donde la también conocida como u minúscula publica regularmente. Incluso en otro momento puse algunos de los poemas que salen en el libro. Rebeca es periodista en el diario español El Mundo y, además de en su blog, escribe en la página cibernética Los Noveles donde pueden encontrar sus Terapias musicales en las que hace entrevistas a escritores.
Me alegra saber que fue gracias a mis plataformas y a mi visita a Madrid que Rebeca llegó a la poesía de Julia de Burgos. Aquí un poema del libro que testimonia el entrecruce de las rutas:
CRECIDA, QUIERO DECIR, PERDIDA
he salido a la hierba esta madrugada,
creo que quería convertirme en brote,
como la poeta julia de burgos,
y olvidarme de todos los hombres.
llevaba una capa prestada y un jersey
gris por todo abrigo, las botas con la
cremallera bajada, los pantalones caídos
y he visto estrellas. si hoy hubo nubes,
¿mañana (cuándo eso sea, por todos los
dioses) hará sol? después subí deprisa
unas escaleras, me desprendí de todo,
bebí agua en desnudez (creo que es lo
que mejor sé hacer) y perdí la respiración,
pero eso que me nombra y enumera me
latía. sigo viva. leo a derrida, blanchot,
deleuze, auge, jesuschrist (esto no forma
parte de la enumeración), ¿alguien tiene
a mano algún poema de Picabia?
Sí, celebro esta publicación porque creo que Rebeca es una escritora increíble (que quiero y admiro, amiga y poeta), pero más me alegro de que el mundo disfrute la rareza poética de su lenguaje. Enhorabuena, Yanke. ¡Fiesta fiesta!
IV.
Intentas cazar olas que te vencen infinitas veces. Olas que te confunden con la arena y te suspenden en agua salada y piedras. Enfrente de un mar, como el de las Costas Normandas, contemplas su caminar de elegante zorra; mientras te muestra sus dientes de espuma blanca. Comienzas a zambullirte.
Este poema es de Erika Almenara (Lima-1978) y está publicado en su libro Reino Cerrado (Santo Oficio, 2006). Actualmente escribe poemas desde una pajarera en Michigan y le canta al amor.
Intentas cazar olas que te vencen infinitas veces. Olas que te confunden con la arena y te suspenden en agua salada y piedras. Enfrente de un mar, como el de las Costas Normandas, contemplas su caminar de elegante zorra; mientras te muestra sus dientes de espuma blanca. Comienzas a zambullirte.
Este poema es de Erika Almenara (Lima-1978) y está publicado en su libro Reino Cerrado (Santo Oficio, 2006). Actualmente escribe poemas desde una pajarera en Michigan y le canta al amor.
sábado, mayo 29, 2010
reloj y colmillos
intuyes la silueta de la muerte
si te quiebras un colmillo
tratando de cambiar las manecillas
grúas
se había destripado
a los veintidós años
(los pueblos en la cordillera)
una abuela pronta a morir
había olvidado pintar
un volcán se había
derramado en otra isla
tanto mar habíamos visto demasiado mar
años después y seguían las grúas
fantasma triangular
quito todos tus platos de la mesa
eres el zumbido de un monitor
equidistante
ahora a la distancia
frente a un monitor
al que se le ha frisado la pantalla
me miras mientras hablo
escribes mientras te miro a veces
el mal día retratado en los teclados
impide desnudarse
algo se cierra con tanta geografía
entremedio
palabras caninas
adquieren matiz de apodos
los pezones se vuelven lámparas
en la oscuridad sin derechos
no analices los sueños
ciberamémonos unos a otros
mirando al lente
para mirarte a los ojos
un fraude óptico
en la pantalla en la que escribo:
you’ve been place on hold
dice skype, please wait
frente a un monitor
al que se le ha frisado la pantalla
me miras mientras hablo
escribes mientras te miro a veces
el mal día retratado en los teclados
impide desnudarse
algo se cierra con tanta geografía
entremedio
palabras caninas
adquieren matiz de apodos
los pezones se vuelven lámparas
en la oscuridad sin derechos
no analices los sueños
ciberamémonos unos a otros
mirando al lente
para mirarte a los ojos
un fraude óptico
en la pantalla en la que escribo:
you’ve been place on hold
dice skype, please wait
martes, mayo 25, 2010
Jetlag
fragmento
el deseo o la ventana o la nausea que amerizo me dice desde otra latitud cosas como soy el ángel de todas las azafatas con mis pestañas duermo el miedo de los tripulantes las azafatas iconoclastas erizos sin miedo nostalgia aérea de las viudas negras vacíos de aire los pilotos cansados las azafatas místicas del consumismo que venden tarjetas de llamada que nunca funcionan artefactos de t.v que nunca comprarían son las mártires de las naciones que no existen azafatas jetlags de amor para los viajeros sin audífonos sin tarjeta de crédito sin almohada para vuelo trasatlántico sin asiento en ventana amerizo llevo dentro a una azafata en emergencia y amerizo llevo dentro una avería técnica y amerizo llevo dentro a un piloto trasnochado que se duerme y amerizo llevo dentro a una pasajera que amenaza con explotarse y amerizo amerizo y primero se enfrían motores tragan agua las turbinas dejo de ser zumbido y soy chasquido de olas contra mi alma de metal amerizo y las nubes no me extrañan inmediatamente yo extraño a las nubes inmediatamente extraño a los pasajeros que le temen a la turbulencia y rezan me extraño las nubes las recuerdo turbulentas las nubes no me extrañan porque aquello que atravesé ya no son las nubes las botellas de whiskey salen flotando de las ventanas de primera clase como abejas ahogadas en una piscina de un hotel veo que los tripulantes de primera clase también quieren huir primero morirse primero empujar primero a los de clase turista amerizo y el bip bip bip de la caja negra se desprende como una mosca que se ahoga en la saliva de un oficial incubierto amerizo y engendro el terror de todos los que no saben nadar amerizo y una pasajera sueña con el ruido de una turbina que se apaga
fragmento
el deseo o la ventana o la nausea que amerizo me dice desde otra latitud cosas como soy el ángel de todas las azafatas con mis pestañas duermo el miedo de los tripulantes las azafatas iconoclastas erizos sin miedo nostalgia aérea de las viudas negras vacíos de aire los pilotos cansados las azafatas místicas del consumismo que venden tarjetas de llamada que nunca funcionan artefactos de t.v que nunca comprarían son las mártires de las naciones que no existen azafatas jetlags de amor para los viajeros sin audífonos sin tarjeta de crédito sin almohada para vuelo trasatlántico sin asiento en ventana amerizo llevo dentro a una azafata en emergencia y amerizo llevo dentro una avería técnica y amerizo llevo dentro a un piloto trasnochado que se duerme y amerizo llevo dentro a una pasajera que amenaza con explotarse y amerizo amerizo y primero se enfrían motores tragan agua las turbinas dejo de ser zumbido y soy chasquido de olas contra mi alma de metal amerizo y las nubes no me extrañan inmediatamente yo extraño a las nubes inmediatamente extraño a los pasajeros que le temen a la turbulencia y rezan me extraño las nubes las recuerdo turbulentas las nubes no me extrañan porque aquello que atravesé ya no son las nubes las botellas de whiskey salen flotando de las ventanas de primera clase como abejas ahogadas en una piscina de un hotel veo que los tripulantes de primera clase también quieren huir primero morirse primero empujar primero a los de clase turista amerizo y el bip bip bip de la caja negra se desprende como una mosca que se ahoga en la saliva de un oficial incubierto amerizo y engendro el terror de todos los que no saben nadar amerizo y una pasajera sueña con el ruido de una turbina que se apaga
martes, mayo 18, 2010
domingo, mayo 16, 2010
La universidad en la que estudié, crecí como ser humano y animal político, leí sobre lo múltiple que somos al amar, llorar, discrepar, valorar, entender, filosofar, escribir, está en huelga. Sus motivos, los más legítimos. Los de todos. Denunciar la injusticia. Sus formas, configuraciones nuevas, barricadas, payasos, interupciones, radios y rizomas. Estamos frente a un acontecimiento. Toda mi solidaridad, mi orgullo, mi apoyo a los estudiantes.
sábado, mayo 08, 2010
miércoles, abril 21, 2010
En estos días he podido conocer un poco de la península de Yucatán. Cada vez me sorprendo más de la belleza de este lugar. He visto flamingos rosados, cocodrilos, ojos de agua, he navegado lagunas, corrido bicicleta por más de 10 km en terrazo, hecho snorkling en cenotes, ríos subterráneos en cuevas, nadado junto a careys, kayakeado en cenotes entre manglares, subido a la cima de un mirador desde donde se veía una reserva natural, he aprendido de la comunidad sustentable de Punta Allen, ido a visitar a mi amiga Vania, quien dibujara muchas de las ilustraciones de mi primer poemario, visto su taller de maderas y mosaicos (entre ella y su compañero han hecho un lugar en madera con palapa en donde han confeccionado el 90% de lo que alcanzan a ver los ojos, increíble). También he conocido la colonial Mérida, la hermosa Tulum y por supuesto, las ruinas Mayas, las de Uxmal (precioso palacio), Labna (pequeña e interesante) y la impresionante ciudad amurallada en Tulum, antiguo centro de astrónomos Maya. Todo esto en una semana. Ahora estamos en Puerto Morelos, una pequeña ciudad playera que aún conserva la tranquilidad de los pueblos que no han sucumbido al encanto turístico de ciudades como Cancún o Playa del Carmen, por las cuales sólo hemos pasado pero no conoceremos. He sentido una conexión realmente saludable con la naturaleza y el entorno. Todo en compañía del copiloto de las barbas y las bondades que a esto agrega-Gracias, Caribe mexicano.
jueves, abril 15, 2010
La Llorona, Beirut
Mi álbum favorito en estos días en México, "The March of the Zapotec".
Este vídeo me recuerda también aquellos días en Cosoltepec, cuando escuchaba a la banda del pueblo tocar en las tardes, cuando nos dieron un concierto en la cancha de baloncesto, junto con "las actrices", como nos llamaban los niños a las poetas.
Este vídeo me recuerda también aquellos días en Cosoltepec, cuando escuchaba a la banda del pueblo tocar en las tardes, cuando nos dieron un concierto en la cancha de baloncesto, junto con "las actrices", como nos llamaban los niños a las poetas.
Gracias M, por traerlo a nosotros.
Develarte en otra ciudad. La marcha zapoteca de Beirut. La sombra de las jacarandas en tu cuerpo. Chapultepec. Novia rebelde. Canales de Xochimilco en la mañana. Paz. Seguir desplegando tu estar a mi lado. Conocer lo más nido de ti. Aviones. Apretones en el muslo. Turbulencia. Ciudad colonial. Noche con ventiladores. Flamingos rosados. Un cocodrilo al lado de un ojo de agua. Agua salada, dulce. Aguasulce. Solas la abeja y yo contigo en el agua en la cima de un Caribe turístico de otra manera. Te mando la cerveza a tu lado del Caribe desde un túnel trasversal con uniforme yucateco.
viernes, abril 09, 2010
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